Inteligencia Artificial y Realidad Aumentada: Maridaje tecnológico para un futuro cercano

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IA/RA portada

IA y RA serán dos caras de la misma moneda en menos de una década. Mientras la primera tendencia le otorga sentido a la captura de datos, la segunda le pone rostro a esa información compartida para que pueda ser disfrutable por todos. Así, en muy poco tiempo, veremos a los futuristas hologramas colonizar nuestra existencia como hoy lo hacen los vídeos de Youtube o los textos de la Wikipedia.

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Inteligencia Artificial (IA) y Realidad Aumentada (RA) protagonizan una unión que ya está transformando nuestro mundo. Los usuarios no dejamos de generar datos que redundan en la creación de aplicaciones vehiculadas por una IA a la que termina por poner rostro RA. Esta deriva nos llevará, en unos diez años, a usar dobles digitales para aprender cosas de una forma similar a como hoy lo hacemos desde la Wikipedia o Youtube.

La mención a estas dos plataformas no es baladí. Mirjana Prpa, product manager y jefa de la división de IA para Nextech AR Solutions, repitió varias veces, en el evento telemático Nextech AR Digital Experience Event, que el objetivo es que “cualquier persona pueda no sólo consumir Realidad Aumentada, sino también participar y crear sus propias experiencias”. O sea, que nuestras acciones, nuestra curiosidad y nuestras necesidades alimentarán con datos el binomio IA/RA hasta hacerlo tan perfecto que su uso será habitual en nuestro día a día. 

Ori Inbar, fundador de la compañía tecnológica Super Ventures and AWE, lo explicaba en el citado encuentro así: “Cuando trabajan la Inteligencia Artificial y la Realidad Aumentada juntas obtenemos superpoderes. Estamos viendo cómo se entrelazan profundamente, hasta el punto de que, en unos años, no seremos capaces de diferenciarlas. Creo que puedes ver RA como la cara de IA, y esta idea ilustra muy bien la aparición de los humanos virtuales vía RA, que ayudarán en tiempo real a clientes. Algo así como un chatbot inteligente, con rostro y cuerpo”.

La representación física será, pues, fundamental en esta deriva futurista. Los dobles digitales tenderán al simulacro, generando figuras, caras y espacios tan reconocibles como confortables para los usuarios. Todo ello mapeado a alta velocidad y gran calidad. De modo que un asistente remoto será, directamente, un experto, un guía visual que nos ayudará a resolver un problema en la empresa, en una tienda o en casa. Alguien capaz de ver lo que la persona física está mirando sin necesidad de estar allí. 

Para llegar a este punto es necesario un desarrollo potente de la Inteligencia Artificial desde Machine Learning. Esto es, la decantación de una ingente cantidad de datos en valiosa información a disposición de los demás. El resultado visual en forma de Realidad Aumentada modificará para siempre nuestra manera de estar en el mundo, pues nos ayudará a solucionar conflictos, laborales y personales, como explicó Nima Sarshar, CTO de Nextech AR Solutions, con un sencillo ejemplo: “Imaginemos que queremos comprar un sofá. ¿No les gustaría verlo dentro de su habitación antes de que se lo lleven a casa? Con un doble de RA será posible… y fácil. Aquello que siempre fue ciencia ficción tiene ya solución desde un teléfono móvil. Basta con que alguien haya creado una réplica en 3D del mismo sofá que estamos tratando de comprar y que nosotros tengamos un dispositivo inteligente para proyectarlo”.

Una operación de replicado que precisará de fotos, datos y una escalada de los mismos a 3D mediante un particular código. Sarshar llamó a esto “aprendizaje automático de vanguardia”, y aseguró que “permitirá la rápida proliferación de dobles digitales, abaratando la tecnología y poniéndola al servicio del minorista". "Entonces, un equipo de cinco trabajadores, que hacía 10 o 20 modelos a la semana, hará alrededor de 1000 en el mismo lapso de tiempo, ahorrando en todos los sectores y reduciendo el impacto ecológico de cada empresa”, sentenció.

Economía y transición verde. El mantra de toda organización para el 2030. No extraña, por tanto, que se estime que esta tendencia vaya a ser usada hacia esa fecha para socializar, jugar, cocinar, viajar o hacer deporte, de modo que el 99% de todas las compañías logrará, al menos, un 20% de subida en la productividad de sus departamentos, incluyendo producción, distribución y ventas, así como un aumento de la seguridad en la cadena de suministro. 

Todo ello será factible gracias al uso compartido de datos. Se gestará de esta manera una “Wikipedia especial”, en palabras de Ori Inbar, donde “todo el mundo utilice RA y su uso cree, vía IA, una base de conocimiento global que ayude a cualquiera a operar por primera vez una máquina de café o a arreglar algo roto en casa”.

Esto supondrá una gran revolución en nuestro día a día, pues cada vez que necesitemos solucionar un asunto, un holograma aparecerá para enseñarnos la mejor forma de hacerlo. También será una enorme fuente de negocio. “La empresa más grande del mundo estará relacionada con la educación, donde se concitarán el conocimiento visual y la ‘Wikipedia especial’. Lo más interesante es que su principal fuente de ingresos no será la publicidad, como ocurre con algunos de los gigantes tecnológicos de hoy, sino la venta de esa base de conocimiento acumulado gracias a la gente”, apostilló Inbar. 

Es el poder de un maridaje que será habitual en una década, trayendo consigo la aparición de los citados hologramas humanos, que serán personalizables gracias a esfuerzos como los realizados por el equipo de Mirjana Prpa, que lanzará este verano la aplicación Hollow X para que cualquiera con un teléfono inteligente pueda confeccionar su propio diseño. “¿Qué es más fuerte que la conexión humana?”, se preguntó la ponente al respecto. “Pienso que nada. Por eso nosotros estamos enfocados en la creación de hologramas humanos aplicados a una marca. Porque pensamos que el consumidor conectará rápidamente ambos, generando fuertes vínculos entre la marca y el humano digital”. 

Un futuro fascinante que, no obstante, pone las alarmas éticas a funcionar. Pues muy a la ligera se habla de marcas y personas, de humanos y hologramas, de registros de actividades convertidas en bien público… ¿Se respetará la intimidad de los usuarios? ¿Será ese trato igual para todos? ¿Estaremos seguros como hombres libres en ese nuevo mundo digital? Ori Inbar se encargó de contestar: “Para que IA/RA sea relevante para todos, debe serle fiel a cada uno por separado. Es por eso que en las herramientas de creación de pedidos, el contenido que alimenta los motores de búsqueda ha de ser realmente diverso y representar a cada persona en la Tierra. En segundo lugar, tenemos que entender que las cámaras estarán ahí todo el tiempo, capturando lo que haces. La privacidad deviene así en la mayor de las claves para mantener limpia la reputación de las empresas, obligadas a inyectar seguridad en el núcleo de sus productos, en sus modelos de negocio. La única manera de aprovechar la promesa de IA/RA es proteger la privacidad del usuario”.