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La tecnología transformará para siempre el mundo laboral tras la pandemia

  • Líderes digitales

Nuevas formas de trabajar tras la pandemia

Durante lo peor de la crisis las organizaciones están utilizando la tecnología para mantener su maquinaria en marcha y a su vez minimizar los riesgos para la salud. Esto ha desvelado el gran potencial de la nube, las aplicaciones colaborativas y las comunicaciones de nueva generación, pero también ha revelado la gran brecha digital que afecta a las empresas y sus trabajadores. Una vez que pase la pandemia gran parte de la tecnología implementada va a seguir en uso, y los expertos coinciden en que esto transformará para siempre las estructuras empresariales y el propio mercado laboral, en el que las habilidades tecnológicas tendrán más importancia que nunca.

A raíz de la pandemia las organizaciones han tenido que implementar a marchas forzadas nuevas tecnologías para seguir operando mientras sus empleados se encontraban recluidos en sus hogares. Este cambio ha sido absolutamente disruptivo para ciertas empresas, que hasta ahora no se habían planteado seriamente el uso de nuevas tecnologías, ni la necesidad de abordar la transformación digital. Ahora, ante las condiciones de bloqueo impuestas por los gobiernos de los países más afectados, muchas han optado por usar las tecnologías digitales para el trabajo rutinario con aplicaciones empresariales, para habilitar el trabajo colaborativo o para celebrar reuniones a distancia.

Esto está siendo beneficioso en un sentido muy definido, que es el de la modernización de las empresas que se habían mostrado tímidas o indiferentes en cuanto a la transformación digital. Pero a su vez ha puesto de relieve una falta de habilidades digitales entre buena parte del tejido empresarial, y también en los propios trabajadores.De cara al futuro próximo muchas empresas seguirán utilizando buena parte de las tecnologías que les están permitiendo seguir adelante durante la pandemia, pero para hacerlo correctamente deberán enfrentarse a la brecha digital. Numerosas organizaciones alertan de los peligros que tiene implementar las nuevas tecnologías sin contar con los conocimientos necesarios en materias como la seguridad cibernética.

Como muestra de ello, los últimos estudios revelan que gran parte de las empresas no están preparadas para efectuar el cambio definitivamente, sin antes resolver ciertos problemas básicos. Por ejemplo, en el reciente informe “Flexibility at Work” realizado por Randstad, los expertos destacan los graves problemas a los que se enfrentan tanto las empresas como los trabajadores españoles para abordar estos cambios en el futuro cercano.

El teletrabajo como eje del cambio

Si algo ha demostrado la pandemia es que, a igualdad de condiciones, las empresas con mayor grado de automatización han sido más capaces de mantener las operaciones durante lo peor del confinamiento. Lo miso se puede decir de aquellas que han podido implementar a tiempo el teletrabajo, permitiendo a sus empleados continuar con la mayor parte de sus funciones sin que se produzcan efectos negativos importantes para el negocio.

En este sentido, según la investigación de Randstad, el 42% de las empresas españolas han implantado sistemas de trabajo remoto para seguir funcionando en estos meses de confinamiento. Según este análisis, lo positivo es que, a pesar de verse obligadas a tomar estas medidas, lo que causó una sorpresa inicial y cierta indignación, el 58% de los trabajadores españoles afirma que antes de esta crisis su empleo ya reunía las condiciones propicias para convertirse en un puesto de trabajo remoto. Y el 68% de los trabajadores ya demandaba esta forma de trabajo como medio para mejorar su calidad de vida y su conciliación familiar, pero su empresa lo impedía.

Pero esto se debe mirar con lupa, ya que la realidad es que existe un desconocimiento general muy profundo sobre ciertas cuestiones fundamentales relativas al trabajo remoto en la era digital. Sobre todo en materia de seguridad cibernética, ya que los entornos domésticos y profesionales no se pueden mezclar de forma segura sin seguir ciertas pautas y contar con ciertas tecnologías, algo que desconoce la mayoría. Además, a pesar de sus demandas de teletrabajo, gran parte de la población activa se puede considerar en etapas tempranas de la alfabetización digital, ya que desconocen las características y particularidades de muchas de las tecnologías necesarias para trabajar desde casa.

Impacto de la automatización en el mercado de trabajo

No todos los sectores han podido solucionar los problemas que ha planteado el confinamiento con trabajo remoto, ya que muchas empresas requieren operarios físicos para realizar el trabajo. Por ejemplo, el transporte, la sanidad o la industria manufacturera, y estas empresas ponen sus miras en una estrategia que combine la posibilidad del trabajo remoto con mayores capacidades de automatización. Y esto significa menos personal humano imprescindible y más automatización a través de maquinaria, robótica y software autónomo. En estos ámbitos se prevé que la destrucción de empleo podría ser importante en la próxima década, a medida que las fábricas, los almacenes minoristas, el transporte de mercancías y personas se automaticen más y más.

De hecho, muchos fabricantes están planificando la posibilidad de acelerar las próximas etapas del proceso de automatización en el que se han embarcado a largo plazo. Y empresas que no lo consideraban posible, ahora se lo están planteando para preparase de cara al futuro, tanto por competitividad como por resiliencia frente a situaciones de emergencia como la que estamos viviendo.

Para los expertos en el mercado laboral esto va a tener un impacto radical en el mercado de trabajo, ya que no solo se reducirá la plantilla en muchas empresas, sino que los requisitos para acceder a los puestos de trabajo estarán cada vez más vinculados a las habilidades tecnológicas, y los trabajadores deberán adquirir nuevos conocimientos y especializarse más. Según la investigación de Randstad Research, en los países de la OCDE el 30% de los empleos se verá modificados tras la pandemia, mientras que el 70% de los trabajos actuales desaparecerá, cifras mucho más desalentadoras que las de investigaciones anteriores.

Nuevos conocimientos tecnológicos para conseguir empleo

Mientras que hasta hace relativamente poco los expertos consideraban que la digitalización y la automatización generarían nuevas y excitantes posibilidades en el mercado laboral, ahora el futuro se percibe con muchas más dificultades para los trabajadores. Los expertos han apoyado la automatización como medio de modernizar la economía, proporcionando puestos de trabajo más dignos y estimulantes a las personas, pero ahora perciben notas más negativas en este avance, ya que la posibilidad de que se repita una situación como la generada por la pandemia del COVID-19 genera mucho temor e incertidumbre.

Ante esta situación, muchas empresas están buscando en la tecnología una forma de garantizar la continuidad de las operaciones, independientemente de que sus empleados deban quedarse en casa, y esto pasa por una mayor automatización y un aumento del uso de tecnologías digitales en los puestos de trabajo restantes. Así, los empleados del futuro (y no muy lejano), deberán adquirir nuevas habilidades para encajar en la nueva realidad del mercado de trabajo, ya sea que estén en una empresa en proceso de cambio o que quieran acceder a un puesto de trabajo.

Como explica en su informe Valentín Bote, director de Randstad Research, “el teletrabajo no va a ser el único avance tecnológico obligado que nos va a traer la pandemia. La automatización va a ver crecer su protagonismo por la importancia de evitar aglomeraciones, lo cual, lejos de amenazar al empleo, va a generar nuevas oportunidades. Para los profesionales interesados en aprovecharlas, es recomendable seguir de cerca la evolución del mercado laboral y apostar por la formación continua”. Porque un elevado porcentaje de las empresa está teniendo dificultades para encontrar personal cualificado, ya que la brecha digital es muy amplia en general, y es preciso trabajar para reducirla lo antes posible, tanto para los trabajadores en activo como para los futuros profesionales de todas las industrias.

Aumenta el riesgo de precariedad

Los analistas de Randstad prevén que tras la pandemia se producirá un movimiento mucho más veloz de lo previsto hacia los empleos a tiempo parcial, las contrataciones temporales, de personal autónomo y a las subcontrataciones a través de ETTs y otras empresas especializadas. Como ejemplo citan el cambio que se produjo en Estados Unidos entre 2005 y 2015, cuando estas modalidades de trabajo pasaron del 10,7% al 15%, una tendencia que se está acelerando peligrosamente y que lo hará aún más a raíz de la pandemia. Uno de los conceptos que para Randstad va a ponerse más de moda es el de GIG Economy, una modalidad laboral basada en pequeñas tareas o encargos que se pueden llevar a cabo a través de plataformas digitales.

Mientras que sus impulsores venden este concepto como una forma de revalorizar el trabajo, en realidad este planteamiento puede esconder un grave problema de precariedad. Porque muchas empresas aprovechan estas plataformas para proponer trabajos puntuales muy mal pagados, por los que una masa creciente de desempleados o trabajadores necesitados compiten, impulsando los salarios a la baja. Además, en muchos casos esto exige que los trabajadores tengan ciertas habilidades tecnológicas que las empresas dan por hechas, pero que deberán adquirir y costear por sí mismos, en un delicado equilibrio coste-beneficio. Según afirman los responsables de este estudio, el uso de las plataformas de GIG economy ha aumentado un 30% entre 2016 y 2019, y solo en la unión europea esta modalidad de trabajo se ha convertido en la principal fuente de ingresos para el 2% de los adultos.

Aunque el riesgo de precariedad no va a frenar esta forma de microeconomía, más aun teniendo en cuenta que las empresas van a apostar por contratar a trabajadores freelance para muchas tareas puntuales, periódicas y específicas. Esto genera oportunidades por las que los trabajadores deberán luchar, y necesitarán contar con nuevas habilidades digitales para poder capitalizarlas, a la vez que luchar por unas condiciones razonables.

Grandes oportunidades para la robótica

La automatización suena más que nunca a robótica, ya que las tecnologías implicadas en esta tendencia se basan en una combinación de software y maquinaria cada vez más sofisticada, inteligente y autónoma, que se asemeja cada vez más a los conceptos de robots que la ciencia ficción ha imaginado desde los años ‘50 del siglo pasado. Ahora hay sectores que pueden sacar partido del impresionante avance que ha dado la robótica, gracias a la combinación de nuevas tecnologías en el campo de la ingeniería mecánica y la automática con la parte de TI. En esta se incluye tanto el hardware de visualización, monitorización y computación autónoma como el software, donde diversas ramas de la inteligencia artificial han sido absolutamente disruptivas.

Esto está impulsando campos como el de la robótica móvil y la fusión cada vez mayor de las tecnologías de la información con las tecnologías operativas clásicas en las fábricas y en otros entornos. Ahora, además de su tradicional aplicación en las cadenas de montaje de las fábricas, los robots están irrumpiendo en nuevos entornos como el mantenimiento mecánico, los almacenes y centros de intercambio logístico y áreas donde hasta ahora sus aplicaciones eran muy limitadas, como el de la atención médica, donde se han convertido en herramientas fundamentales para la limpieza y la higienización de objetos, superficies y salas completas. Pero, así como la revolución industrial impulsó un cambio radical en el mercado de trabajo en el siglo XIX, la transformación digital y la automatización a través de la robótica tienen el potencial para generar cambios a gran escala en el mercado de trabajo. Según la investigación de Randstad, la compra de robots ha aumentado un 16% en todo el mundo en la última década.

En España, concretamente, hay 157 robots industriales en las fábricas por cada 10.000 trabajadores, con una tasa de robotización del 1,57%, mientras que en Europa este índice es de un 1,06%. Y se sitúa por delante de otros países fundamentales en la economía de la Unión, como es Francia (1,37%), y de otras economías fuertes como la de Suiza (1,29%) o la propia China (0,97%). Aunque queda bastante por debajo de otras economías fuertes de nuestro entorno, como Alemania (3,22%), Suecia (2,40%) o Dinamarca (2,30%), y de otras economías de primer nivel, como Corea del Sur (7,10%), Singapur (6,58%), Japón (3,08%) o Estados Unidos (2%). Otro aspecto que destacan los expertos es la relación entre la robotización y el envejecimiento de la población, y señalan que donde habrá más robots será en los países que envejecen más tarde, sobre todo por el impulso que se dará en el campo de la atención sanitaria a personas mayores.

Los nuevos entornos de trabajo requieren nuevos perfiles

A pesar de que las nuevas tecnologías aplicadas a las empresas y las nuevas formas de trabajo remoto, externalización y microempleo están alterando radicalmente el mundo laboral, no todo se ve turbio en el futuro. Con la expansión de las nuevas tecnologías y la popularización de nuevos paradigmas de entorno laboral se generan retos, ya que es imprescindible que los trabajadores cuenten con tota una nueva serie de habilidades. Pero si los profesionales y las empresas trabajan juntos para superar el bache, se abren nuevas oportunidades para la modernización de profesiones tradicionales y para la creación de otras nuevas, impulsadas por la tecnología. Si actualmente las habilidades tecnológicas son cada vez más determinantes en la cualificación de los trabajadores, tras la pandemia lo serán aún más. De hecho, determinarán casi completamente la capacidad de las personas para obtener y mantener un empleo, así como para progresar en su carrera profesional.

Pero actualmente la brecha digital es muy grande, y un 25% de las grandes empresas de los países miembros de la OCDE se ven en dificultades para encontrar trabajadores cualificados para determinados perfiles tecnológicos. Resolver esto no es tarea fácil, pero las organizaciones empresariales, las instituciones académicas y los gobiernos están impulsando nuevos planes de formación tecnológica más acordes a las necesidades reales de las empresas. Con ello pretenden reducir lo antes posible la escasez de talento tecnológico, un factor que frena la competitividad de los países y sus industrias en la economía globalizada.

Esto irá acompañado de los grandes cambios que ya se están produciendo en la estructura de las organizaciones públicas y privadas, dos complicaciones que al confluir enturbian el futuro del mercado laboral. Para abordar este problema creciente los expertos de Randstad recomiendan reavivar el diálogo social para involucrar a todos los actores de la sociedad, para conocer tanto la opinión como las necesidades tanto de las personas como de las empresas, y cómo toda la estructura de la sociedad puede aportar su grano de arena para sentar las bases de la futura economía, no solo de las empresas sino de las personas y de los propios países.