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La OCDE va a modificar las leyes fiscales para las grandes tecnológicas

  • Negocios

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Tras mucha polémica sobre la imposición de impuestos a los gigantes tecnológicos que operan a nivel internacional, la OCDE ha decidido modificar las leyes fiscales transfronterizas que les afectan. Todavía no se conocen los detalles exactos, pero se espera que los cambios vayan en sintonía con las nuevas corrientes políticas que se han instalado en regiones como Europa, donde varios países han tratado de imponer sus propias tasas a estas compañías.

Finalmente, la Organización Para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) se ha puesto de acuerdo para impulsar el cambio de las leyes que regulan la fiscalidad de las empresas que operan a nivel internacional, poniendo especial énfasis en las grandes tecnológicas como Google, Amazon o Facebook. Esto responde a las demandas constantes de países como muchos de los europeos, donde se han lanzado diferentes iniciativas para obligar a estas compañías a pagar impuestos sobre los negocios que realizan a nivel local, en vez de hacerlo sólo donde se encuentra su sede.

Esto se debe a que el avance de los servicios digitales, proporcionados sobre todo por estas grandes corporaciones, se ha beneficiado de un retraso generalizado en las iniciativas reguladoras. Gracias a esto los gigantes tecnológicos de la nube o las redes sociales han hecho su agosto durante años, afincándose en países con ventajas fiscales hechas a medida y evitando pagar impuestos proporcionalmente al negocio que hacen en los demás países donde operan.

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Según han dado a conocer el pasado viernes, los casi 140 gobiernos que forman parte de la OCDE han acordado en un reciente encuentro en París redactar nuevas normas fiscales transfronterizas en los próximos meses. Conscientes de sus próximos movimientos, la semana pasada sus representantes instaron a Reino Unido a paralizar sus planes para imponer su propio impuesto de forma independiente, algo que estaba previsto para el próximo abril.

Hasta ahora todos los esfuerzos en este sentido habían fracasado o habían sufrido reacciones en contra por parte de países como Estados Unidos, de donde provienen la mayor parte de estas grandes corporaciones. Esto incluye las diferentes iniciativas lanzadas en varios países de Europa, sobre todo Francia, que ha tratado de enfrentarse al problema por su cuenta y ha sufrido consecuencias en sus relaciones comerciales con EEUU.

En el comunicado emitido por la OCDE, sus representantes afirman que “el marco inclusivo sobre BEPS, que agrupa a 137 países y jurisdicciones en pie de igualdad para la negociación multilateral de las normas fiscales internacionales, decidió durante su reunión del 29 al 30 de enero avanzar con una negociación de dos pilares para abordar los desafíos fiscales de la digitalización”. Añade que “la aprobación del Enfoque Unificado es un paso significativo, ya que hasta ahora los miembros del Marco Inclusivo han estado considerando tres propuestas competitivas para abordar los desafíos fiscales de la digitalización”.

Y el secretario general de la OCDE, Ángel Gurría, destacó que “es más urgente que nunca que los países aborden los desafíos fiscales derivados de la digitalización de la economía, y la única forma efectiva de hacerlo es continuar avanzando hacia una solución multilateral basada en el consenso para revisar el sistema fiscal internacional”. Por ello dijo que acogen “con beneplácito la decisión del Marco Inclusivo de avanzar en esta ardua empresa, pero también reconocemos que existen desafíos técnicos para desarrollar una solución viable, así como diferencias políticas críticas que deben resolverse en los próximos meses”.

Esta actitud está siendo celebrada por muchos países, pero se ve con escepticismo desde aquellos que ya han dado los primeros pasos para cambiar las leyes fiscales, afrontando sus propias consecuencias económicas. Porque consideran que todavía es demasiado pronto como para celebrar el nuevo rumbo que quiere tomar la OCDE, ya que habrá que ver si este aparente consenso favorece realmente los intereses de los países, por encima del de las corporaciones internacionales que hacen sus negocios en la era digital.