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Italia se adelantará al impuesto digital europeo

  • Negocios

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Mientras los organismos como la Comisión Europea o la OCDE evalúan cómo serán las futuras regulaciones sobre las transacciones digitales, Italia ha decidido adelantarse e imponer su propia tasa a las operaciones de las grandes tecnológicas. Según se ha dado a conocer, este nuevo impuesto será de un 3% se presentará esta semana ante la Comisión y entrará en vigor en enero de 2020.

Las autoridades italianas no están dispuestas a esperar a que las organizaciones internacionales desarrollen nuevas regulaciones sobre las actividades de las grandes empresas tecnológicas que operan en su país. Por ello, han anunciado que impondrán una nueva tasa del 3% a las transacciones digitales de corporaciones como Facebook, Google y Netflix, que permitirá mitigar la evasión fiscal asociada a los negocios de estas grandes firmas.

Esta decisión se suma a la que ya han tomado otros países como Francia, que ha creado su propio impuesto digital para combatir la reducida carga fiscal de que disfrutan estas empresas en sus negocios dentro de su país. El nuevo impuesto de Italia estaría incluido en el presupuesto nacional de 2020, que será presentado ante la Comisión Europea esta semana, y se aplicará sobre las ventas en línea a gran escala que se realizarán a partir del próximo año dentro de sus fronteras.

Los planes del gobierno italiano, como ha sucedido en Francia, responden a la lentitud de las autoridades europeas e internacionales en regular las actividades de las grandes empresas tecnológicas, mayoritariamente norteamericanas. Cada vez más países, sobre todo europeos, se están posicionando a favor de subir los impuestos a estas compañías y, como dijo Roberto Gualtieri, Ministro de Economía italiano, “las ganancias deben ser gravadas donde se obtienen”.

Esta medida se aplicará a las empresas con ingresos anuales de al menos 750 millones de euros y servicios digitales por valor de más de 5,5 millones de euros. Esto se sitúa en línea con las propuestas más recientes de la OCDE, pero es una medida unilateral que solo afectará a las operaciones de los gigantes tecnológicos dentro de Italia.