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Recuperando la web para las personas, y también para los negocios

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Desde su creación, Internet ha pasado de ser una herramienta para enriquecer la vida de las personas y compartir información de forma libre a una plataforma para los negocios y el control de la información. Así opina el propio creador de la Web, Tim Berners-Lee, que ahora aboga por reconstruir Internet para que los usuarios puedan recuperar el poder sobre sus datos, y donde ellos y las empresas puedan convivir en beneficio mutuo.

Si hay un asunto que preocupa cada vez más a las personas es qué ocurre con los datos que proporcionan a través de Internet, ya que se ha demostrado que acaban en manos de empresas que los utilizan para fines puramente comerciales, obteniendo unos beneficios que no suelen llegar a las personas que proporcionan esta información. Esto ha desembocado en casos muy conocidos de utilización de los datos personales para influir en la política en diferentes países, o para desprestigiar a ciertas organizaciones públicas y empresas, lo que ha despertado a los usuarios de internet y a los gobiernos como el europeo, que ha decidido ser más estricto con el control de los datos.

La GDPR y otras leyes similares que se están aprobando en otros países y gobiernos federales son intentos de que las personas recuperen la propiedad sobre la información que generan, especialmente en las plataformas digitales, y establece unas normas para el uso por parte de las organizaciones. Pero esto no es suficiente, ya que nada impide que estos datos se sigan utilizando de formas más creativas, tanto para manipular la opinión pública como para comerciar y obtener beneficios sin que los creadores de esa información perciban nada.

La situación se ha ido alejando cada vez más de los fundamentos bajo los que se creó Internet, por lo que el creador de la web, Tim Berners-Lee, ha dado un paso el frente pidiendo una refundación de la web para que vuelva a ser respetuosa con las personas y les devuelva el poder sobre sus datos. Entre otras cosas, ha pedido a los desarrolladores de aplicaciones que tengan muy en cuenta la privacidad de los usuarios de Internet. Esto ha sido durante la conferencia Transforming Tomorrow (T3CH), celebrada en Madrid, donde Berners-Lee ha expuesto su visión sobre el nuevo enfoque que debería tener la web.

Recordó que “Hubo un momento en que el modelo para usar la web era que cada uno de nosotros tenía nuestra propia página web. Tuve una página web. Tenía un blog y la gente me recompensaría al enlazarlo”. Y comentó que, en aquél entonces, “Solo haciendo un blog, estábamos obteniendo algo por nada. La humanidad se estaba convirtiendo en un maravilloso espacio de colaboración”. Pero viendo en lo que se ha convertido Internet, donde el poder de la web está en los algoritmos y en las empresas que los han diseñado, los creadores de contenido se centran más en los clics que enlazan a su contenido que en si este merece la pena.

Afirmó que “La gente no está siendo recompensada por tener un gran blog”. Y que solo se pretende “ganar dinero a través de los motores de anuncios", lo que en su opinión solo alimenta las iniciativas centradas en crear contenidos que generen clics, al margen de si la información es fidedigna o de calidad. Además, puso el foco en las Fake News, que tienen finalidades perversas y han aprovechado las características de los algoritmos como el de Google, posicionándose en algunos casos en las primeras posiciones de su motor de búsqueda.

Por otra parte, comentó que para las nuevas generaciones la web es algo que se percibe solo desde el punto de vista social, a través de las redes, y no como lo que verdaderamente es. Señaló que “Cuando hablas con niños pequeños, se trata de una pequeña cantidad de redes sociales. La maravillosa retroalimentación de la blogósfera se pierde. Ahora, es más distópica. Solo si trabajas para los monopolios puedes convertir tus ideas en productos”.

Para Berners-Lee la propia web ha dejado de ser lo que era, pasando de ser una herramienta para la colaboración de la humanidad a un entorno que fomenta y donde predomina la mentira, la manipulación y los intereses comerciales que no tienen en cuenta los derechos de las personas. La visión del creador de la web está materializándose en un proyecto del MIT denominado Solid, con el que pretende devolver el control de la red global y de sus datos a los usuarios.

Para explicar su funcionamiento, aludió a un mundo en el que las personas controlan todos sus datos y donde todos los repositorios de información emplean el mismo idioma, proporcionando acceso y autorizaciones de lectura y escritura, tanto a otros usuarios como a las aplicaciones autorizadas específicamente por los usuarios. Así, todos los almacenes de datos en el mundo estarían al servicio de las personas, quienes podrían decidir quién y para qué puede acceder a su información y usarla.

Además, Berners-Lee señaló que las normativas como GDPR y similares sientan una base sobre la que se puede devolver verdaderamente a los usuarios el control de los datos. Y dijo que las aplicaciones deben respetar a los usuarios, quienes deberían tener el control total sobre su información y no al revés. Lo cierto es que con la entrada en vigor de GDPR, las webs y aplicaciones están tratando de acomodarse a las nuevas reglas para la protección de datos personales, pero de forma muy poco amigable con el usuario, que en muchos casos debe validar constantemente la lista de terceras partes que tienen o no acceso a sus datos, haciendo que la experiencia de uso sea cada vez peor y generando desconfianza.

Está claro que Internet es y será una plataforma para los negocios, pero también que la forma actual de llevar esto a la práctica no solo es irrespetuosa con las personas y sus derechos, sino que se está volviendo cada vez más insatisfactoria, retorcida y tendenciosa. Esto, de una forma u otra, acabará perjudicando a las organizaciones que no entiendan hasta qué punto los usuarios de Internet quieren que se respeten sus derechos. Y, en muchos casos, también quieren beneficios tangibles por el uso de su información, ya que son cada vez más conscientes de hasta qué punto las organizaciones ganan dinero con ellos.

Los expertos ya afirman que la situación está cambiando, y las empresas que comienzan a tener esto en cuenta ya están obteniendo beneficios, tanto económicos como operativos. Y también están mejorando su reputación y la experiencia del cliente, lo que aumenta la fidelización de clientes y usuarios en todo el mundo y marca una nueva tendencia a la hora de enfocar los negocios.