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El gobierno de Trump tendrá que justificar su política de apoyo a la tecnológica taiwanesa TSMC

  • Negocios

bandera EEUU

Los senadores demócratas han reclamado la comparecencia de la administración Trump para explicar su supuesta política de ayudas económicas a la empresa taiwanesa TSMC, que quiere establecer una fábrica en territorio americano. Esto forma parte de la estrategia del gobierno para potenciar el sector tecnológico dentro de sus fronteras, ya sea con empresas americanas o extranjeras, blindándose ante la competencia de China.

Aunque Estados Unidos es un país altamente digitalizado y cuenta con algunas de las empresas tecnológicas más potentes del mundo, los fabricantes del país no abarcan todos los eslabones de la cadena de suministro que permite la fabricación de ordenadores y otros dispositivos e infraestructuras informáticas. Desde hace décadas estas partes de la industria se han redirigido a países asiáticos como China o Taiwán, donde resultaba mucho más barato fabricar estos componentes.

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Pero el conflicto comercial con China ha llevado al gobierno estadounidense a adoptar medidas restrictivas al comercio con este país, y la industria tecnológica se está resintiendo, en favor de otros países competidores. Ante esta situación, China está trabajando para independizarse de los proveedores norteamericanos, que hasta ahora les suministran las tecnologías más avanzadas para sus equipos, como los procesadores o la memoria. Estados Unidos quiere hacer lo mismo, pero a más velocidad, y para ello quiere incentivar que empresas punteras de otros países se establezcan en sus fronteras.

Un ejemplo de ello es TSMC (Taiwan Semiconductor Manufacturing Co. Ltd.), una de las principales firmas de semiconductores de Taiwán, que fabrica para las principales marcas del mundo. Hace poco, la compañía comentó su intención de abrir una nueva fábrica en Arizona, y ahora hay rumores de que la administración Trump podría haberles concedido ciertas condiciones ventajosas “bajo cuerda”. Esto ha hecho saltar las alarmas en las filas de la oposición, y los senadores del partido demócrata acaban de solicitar la comparecencia del gobierno para explicar la situación.

Sus alegaciones son que, supuestamente, el gobierno habría estado en conversaciones con TSMC para ofrecerles ayudas económicas con el fin de afianzar los planes de construcción de esta nueva fábrica, que constaría uso 12.000 millones a la firma asiática. Aparentemente, esto supondría un éxito de la estrategia de fomento de la re-industrialización tecnológica de Estados Unidos, una promesa electoral del Presidente Trump, pero la oposición quiere que comparezcan ante la cámara alta para aliviar las dudas sobre la seguridad nacional y las posibles subvenciones que podría haber tras el acuerdo.

En una comunicación realizada a la agencia Reuters, los senadores afirman que tienen “serias preguntas sobre cómo este proyecto toma en consideración los requisitos de seguridad nacional y cómo se alinea con una estrategia más amplia para construir una cadena de suministro de fabricación de semiconductores en los Estados Unidos”. Y por ello solicitan “que cese cualquier negociación o discusión de este tipo hasta que haya informado a los comités de autorización y apropiaciones pertinentes con sus planes, incluidos los compromisos que haya asumido con respecto a la financiación, exenciones fiscales, licencias u otros incentivos”.