Desafíos y oportunidades de la digitalización en el sector agrícola

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Muchos agricultores han decidido acometer la transformación digital para responder a los desafíos del futuro, integrando sistemas que ayudarán a aumentar la productividad, a reducir los gastos y a construir una cadena de suministro más conectada y eficaz. Con ayuda de las nuevas tecnologías lograrán automatizar muchas operaciones, mejorar la monitorización y el cuidado de los cultivos y responder ante las incidencias de forma más precisa. Las oportunidades de mejorar son muchas, pero los agricultores se enfrentarán a una serie de desafíos para llevar a cabo un cambio tan importante.

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La industria agraria es una de las que más está tardando en dar el paso a la era digital, y hasta hace poco ha mantenido un enfoque bastante tradicional en sus procesos de trabajo. Pero el sector se enfrenta a importantes retos por el encarecimiento del combustible y la baja disponibilidad de mano de obra, y también a problemas derivados del cambio climático, como la escasez de agua y tierra fértil, y la necesidad de ser más sostenibles. Mientras tanto, la demanda de alimentos no para de aumentar, y se hace preciso cambiar de enfoque, lo que está llevando a muchos agricultores hacia la transformación digital.

Mediante la adopción de determinadas tecnologías los agricultores pueden construir un ecosistema digital que permite monitorizar las condiciones de los cultivos y dosificar mejor los recursos como el agua, los fertilizantes y otros productos. También hay varias formas de aplicar la automatización digital a ciertos procesos que hasta ahora se han realizado a mano, mejorando las condiciones de trabajo y reduciendo al mínimo la generación de residuos, entre otras ventajas.

En un informe publicado por GlobalData, los investigadores destacan las grandes posibilidades que pueden ofrecer las nuevas soluciones de agrotecnología, diseñadas especialmente para mejorar la productividad y rentabilidad de la industria agraria. Y también para cumplir con los objetivos medioambientales que está impulsando la comunidad internacional. En este tipo de soluciones se combinan tecnologías como los dispositivos conectados de monitorización y control de operaciones, la inteligencia artificial, el análisis de datos o la robótica.

Estas innovaciones aportan a los agricultores un conocimiento profundo y en tiempo real de muchos parámetros relacionados con la tierra y los cultivos, y brindan la capacidad para adaptarse rápidamente a las situaciones que van surgiendo. Por ejemplo, con válvulas IoT que se pueden accionar de forma remota para dosificar el riego o el suministro de fertilizantes. O con drones que inspeccionan de forma regular y automatizada las plantaciones para determinar los patrones de crecimiento y posibles problemas.

Pero, como explica Manish Dixit, jefe de práctica de GlobalData, “las tecnologías digitales pueden transformar por completo el sector agrícola en todo el mundo. Sin embargo, se requiere innovación, asociaciones sólidas entre gobiernos, empresas y agricultores, y un entorno regulatorio propicio para garantizar que la tecnología siga siendo asequible y accesible”.

Por su parte, el analista senior de tecnología disruptiva de GlobalData, Prathyusha Paruchuri, dice que las soluciones digitales para la agricultura permiten resolver muchos de los problemas que enfrenta el sector. Las principales ventajas que aporta la digitalización están enfocadas a aumentar la productividad y la calidad de los alimentos, incrementar la rentabilidad de las operaciones y alcanzar los objetivos de sostenibilidad. Señala que “las prácticas de agricultura inteligente están transformando la vida cotidiana de los agricultores en todo el mundo. Además de mejorar la información y los resultados comerciales, las soluciones de agricultura digital acelerarán el tiempo de comercialización y el valor, minimizarán el costo total de propiedad y crearán un impacto global positivo”.

Las oportunidades son muchas, pero el sector también debe enfrentarse a nuevas dificultades derivadas de la pandemia, la guerra en Ucrania y otros conflictos geopolíticos, que están encareciendo el combustible y alterando la cadena de suministro global. Para hacer frente a las nuevas dificultades han surgido diferentes iniciativas provenientes de la industria y de ciertos organismos relacionados con el sector agrícola. Un ejemplo es el fondo de inversión en agricultura regenerativa formado este año por Unilever, que está valorado en 103.000 millones de dólares, que aborda tres áreas principales. Estos son proteger la salud del suelo, proporcionar ingredientes regenerativos y aplicar la tecnología para acelerar la implementación del modelo de agricultura regenerativa en la cadena de suministro de alimentos.

Por otra parte, están surgiendo tecnologías enfocadas a la digitalización de la agricultura que proporcionan capacidades innovadoras a las empresas del sector, y que ya han recibido el nombre de Agritech o Agrotech. Paruchuri destaca que estas tecnologías tienen el potencial para que el sector logre alcanzar objetivos netos de carbono en un futuro próximo. Y dice que “las soluciones de Agritech brindan transparencia y escalabilidad para detectar y evaluar los resultados ambientales, como la salud del suelo, el control de plagas y el secuestro de carbono, lo que puede reducir el uso de pesticidas y mejorar el rendimiento de los cultivos”.

En los próximos años verán la luz nuevas tecnologías para la digitalización de la agricultura, que aprovecharán las posibilidades de los dispositivos IoT, los drones, los robots, la inteligencia artificial, los gemelos digitales o las plataformas digitales y en la nube. Todo ello dedicado a mejorar la visibilidad y el control remoto en tiempo real de las operaciones, a mejorar la productividad, la sostenibilidad y la calidad de los productos finales. Y también a proporcionar una mayor trazabilidad y transparencia a la cadena de suministro alimentaria.