La micro-movilidad compartida seguirá expandiéndose

  • Infraestructura

Tras unos inicios dudosos, el concepto de micro-movilidad compartida ha logrado sentar una buena base para crecer en el futuro, y lo logrará en gran medida gracias a las ventajas que aportan las nuevas tecnologías. Porque la industria está miando hacia los servicios de valor añadido basados en las plataformas digitales, que harán más fácil su uso por parte de los clientes potenciales, en muchos casos ciudadanos habituados a las nuevas formas de consumo digital.

Recomendados: 

Infraestructura hiperconvergente para VDI Leer 

Así son las nuevas infraestructuras tecnológicas Webinar ondemand

El transporte público es la opción preferida por la mayor parte de habitantes en las grandes ciudades, pero ante las aglomeraciones muchas personas están recurriendo a vehículos ligeros de alquiler como bicicletas, ciclomotores y monopatines eléctricos. Esta modalidad de transporte, conocida como micro-movilidad, ha tardado algo de tiempo en establecerse como una opción viable e interesante para el público, pero los expertos afirman que ha logrado generar la suficiente tracción como para crecer rápidamente en los próximos años.

Las estimaciones del último estudio elaborado por ABI Research son que para el año 2016 habrá unos 50 millones de vehículos de este tipo en funcionamiento en las grandes ciudades de todo el mundo. Buena parte de este mercado estará localizado en China, donde la población ha acogido muy bien esta fórmula de transporte urbano, inicialmente basada en las bicicletas, pero ahora en diferentes vehículos eléctricos como los pedelecs, los scooters y otros formatos de ciclomotor ligero.

Este mercado ha enfrentado una época complicada a causa de la pandemia, pero los expertos creen que volverá a crecer con fuerza una vez haya pasado la crisis. Como explica Harriet Sumnall, analista de investigación de ABI Research, “para obtener ganancias, los viajes deben realizarse y, como consecuencia de la COVID-19, los operadores de servicios se enfrentan a enormes desafíos de rentabilidad a corto plazo”.

Pero añade que, “con el aumento de las ansiedades sobre el uso del transporte público debido al miedo a la infección, la micro-movilidad se considera como un medio de transporte alternativo. El intercambio de bicicletas, Pedelecs, scooters eléctricos y ciclomotores se ajusta al proyecto de ley posterior a COVID-19”. En opinión de los expertos, el progreso del mercado de micro-movilidad pasa por la integración de nuevas tecnologías, en forma de plataformas digitales para el alquiler y la prestación de servicios de valor añadido para los viajeros.

También reconocen la importancia de los descuentos y de planes sociales como el uso gratuito para ciertos sectores de la sociedad, por ejemplo los empleados de la salud, algo que ya están haciendo ciertos proveedores. Y, por supuesto, los sistemas que garantizan la correcta desinfección de los vehículos, en colaboración estrecha con las administraciones locales. Como afirma Sumnall, “la micro movilidad es una alternativa más ecológica al transporte público, y estos servicios se seguirán aprovechando durante y mucho después de esta pandemia”.