La actual escasez de chips podría prolongarse durante varios años

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Aunque los principales fabricantes de semiconductores están invirtiendo en ampliar su capacidad de producción, la transformación digital se está acelerando y sus esfuerzos no son suficientes para suplir la gran demanda de chips. Así lo creen algunos de los líderes de la industria, que recientemente han expresado su preocupación por la actual escasez de chips, que en su opinión durará varios años más, complicando los esfuerzos de digitalización de las organizaciones.

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Tras la crisis del año pasado, la industria de semiconductores está sufriendo una situación de desabastecimiento en ciertas categorías clave, como los procesadores para plataformas de computación y los chips para la industria automotriz. Lejos de ser algo transitorio, esta escasez de chips es un problema que va a prolongarse en el tiempo, ya que nuevas industrias están llevando a cabo una profunda transformación que implica el uso de nuevas tecnologías. Y estas se basan en dispositivos y equipos informáticos cuyo corazón son los semiconductores, especialmente los de lógica y memoria, pero ahora están surgiendo nuevas categorías que consumen recursos en las fábricas.

Desde hace meses los principales fabricantes de semiconductores han alertado de la escasez de chips, y los clientes de industrias como la automotriz ya han acusado el golpe, lo que está afectando a la disponibilidad de sus productos. Y, según informaciones recientes, los fabricantes TSMC, Intel y Nvidia esperan que la escasez de semiconductores se prolongue hasta 2022 o 2023, incluso más allá. Y esto será así a pesar de las inversiones multimillonarias que están haciendo para incrementar su capacidad de producción.

En un reciente artículo publicado en The Washington Post, un representante del gigante taiwanés de la fundición TSMC señaló que la escasez comenzará a mitigarse a partir del próximo trimestre, pero esto no impedirá que continúen las dificultades para obtener semiconductores a nivel mundial en ciertas industrias clave. Considerando solo su porción del mercado, creen que la escasez durará probablemente hasta 2022. En su compañía planean invertir unos 30.000 millones de dólares para aumentar la producción, solo en este año. Esto supondrá recortar sus márgenes brutos en un punto porcentual, pero ayudará a mejorar la situación, ya que actualmente la empresa está al 100% de su capacidad de producción.

Por parte de Nvidia, que a su vez es cliente de TSMC, la demanda se está incrementando hasta el punto de superar la oferta, y afirman que los inventarios de sus canales de distribución siguen estando muy bajos, una situación que se agravará por un exceso de demanda que seguirá produciéndose a lo largo del resto del año. Esperan poder hacerse cargo del crecimiento que se producirá en el segundo trimestre, pero no podrán satisfacer toda la demanda. Y algo similar opinan los responsables de Intel, que no creen poder adquirir la capacidad de producción necesaria para satisfacer la demanda global hasta dentro de dos años. Mientras tanto, los gobiernos lanzan medidas para favorecer el desarrollo y la innovación de la industria de semiconductores, pero esto dará sus frutos a más largo plazo.