El cambio de hábitos afecta al funcionamiento de la IA

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Desde que comenzó la pandemia se ha alterado el comportamiento de las personas, tanto a nivel doméstico como en el trabajo y en la forma de consumir productos y servicios. Esto está generando datos muy diferentes a los habituales, que están alterando los modelos de aprendizaje automático que hay detrás de los motores de IA empleados en diferentes industrias, como la del comercio minorista.

Las aplicaciones de inteligencia artificial requieren un proceso de entrenamiento previo, que les permite adquirir la capacidad de comprender la información que les llega y actuar en consecuencia. Esto corre a cargo de sistemas de aprendizaje automático, programados por los desarrolladores específicamente para cada aplicación. Pero el buen funcionamiento de la IA requiere que los datos suministrados tengan coherencia a lo largo del tiempo, algo que se está viendo alterado por la pandemia.

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Con las personas confinadas en sus hogares los usos y costumbres generales han cambiado radicalmente, y esto está teniendo consecuencias de todo tipo. Una de ellas es que los datos que generan son muy diferentes a los habituales, lo que está afectando a la información empleada en el entrenamiento de la inteligencia artificial. Así lo afirman los expertos, que destacan cómo han cambiado numerosos datos que alimentan aplicaciones de IA, como los criterios de búsqueda de los consumidores en los motores como los de Google o Amazon. Esto está generando enormes dificultares a los administradores de la IA que hay detrás, que se están viendo obligados a intervenir para corregir manualmente los errores.

Esto se está volviendo imprescindible para el correcto funcionamiento de los sistemas de gestión de inventario, detección de fraudes y marketing, entre otros, ya que los datos que están recibiendo actualmente están afectando a su buen funcionamiento. Y esto pone en duda la efectividad de las estrategias de automatización, que están en riesgo a causa de los cambios de hábitos que está introduciendo pandemia.

Según los expertos, casi todas las IA se han entrenado para los escenarios habituales y, aunque muchas pueden enfrentarse a un cierto nivel de cambios, no están preparadas para comprender grandes alteraciones en los patrones de comportamiento. Por ello, se está haciendo necesaria la intervención humana, y muchos de los usuarios de sistemas de IA carecen de los conocimientos necesarios para solucionar estos problemas, por lo que están recurriendo a expertos externos.

Esta situación va a introducir muchos cambios en el campo de la inteligencia artificial, ya que las futuras aplicaciones deberán ser capaces de enfrentarse por sí mismas a situaciones como estas, con una mínima intervención de los técnicos. En caso contrario, los clientes perderán la confianza en los sistemas de automatización, lo que afectaría mucho a la reputación de cualquier negocio o sistema en el que se utilice la inteligencia artificial.