La UE acuerda una nueva regulación para que las baterías sean más sostenibles y fáciles de sustituir

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As autoridades de la Unión Europea han alcanzado un acuerdo para revisar las normativas sobre las baterías integradas en vehículos, los electrodomésticos y las aplicaciones industriales. Entre las medidas más destacadas estarán la obligatoriedad de que las baterías sean más fáciles de sustituir y que sean más sostenibles, eficientes y duraderas, teniendo en cuenta todo su ciclo de vida, desde el diseño hasta el reciclaje final.

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El uso de baterías eléctricas en el transporte, los dispositivos y la industria genera nuevas preocupaciones sobre el medio ambiente y el reciclaje, y la Unión europea quiere imponer reglas más estrictas para el mercado regional. A comienzos de diciembre el Parlamento Europeo y el Consejo Europeo alcanzaron un acuerdo para revisar las regulaciones sobre las baterías vendidas en la UE, que incluye las baterías portátiles, las baterías SLI (para los vehículos convencionales), las baterías ligeras para medios de transporte como bicicletas y ciclomotores (LMT), las baterías de vehículos eléctricos (EV) y las baterías industriales.

Las discusiones que condujeron a este acuerdo se centraron en varias líneas de acción principales, entre ellas requisitos más estrictos para que las baterías sean más sostenibles, eficientes y duraderas. Se impondrá la obligatoriedad de que las baterías EV, LMT e industriales recargables con una capacidad de más de 2 kWh cuenten con una declaración de huella de carbono y una etiqueta específica. Además, tres años después de que la revisión de la ley entre en vigor las baterías portátiles de los electrodomésticos deberán estar diseñadas para que los consumidores puedan quitarlas y reemplazarlas fácilmente.

Además, se mejorará la información que se ofrece a los clientes para facilitar la trazabilidad y evitar falsificaciones. Para ello se utilizarán etiquetas y códigos QR que proporcionarán datos sobre la capacidad, rendimiento, durabilidad y composición química, y contarán con un símbolo de “recogida selectiva”. Las baterías LMT, las industriales recargables con una capacidad superior a 2 kWh y las baterías EV deberán contar con un “pasaporte de batería digital”, que aportará datos sobre el modelo de la batería e información específica de la batería y su uso.

Por otro lado, la UE quiere que todos los operadores económicos que introduzcan baterías en el mercado de la UE, excepto las PYMES, desarrollen e implementan lo que han denominado una “política de diligencia debida”, que sea acorde a las normativas internacionales. Esto servirá para reducir los riesgos sociales y ambientales relacionados con el abastecimiento, el procesamiento y la comercialización de materias primas y materias primas secundarias.

Según se ha dado a conocer, los objetivos de recolección para las baterías portátiles se establecerán en un 45% para 2023, en un 63% para 2027 y en un 73% para 2030. En el caso de las baterías LMT los porcentajes se situarán en un 51% para 2028 y en un 61% para 2031. Además, la UE quiere aumentar el porcentaje de recuperación de elementos químicos de los desechos de fabricación y consumo, que deberán reutilizarse en la fabricación. En el caso del cobalto será de un 16%, del 85% para el plomo y del 6% para el litio y el níquel.

Además, todos los residuos provenientes de las baterías LMT, EV, SLI e industriales deben ser recolectados sin generar cargos adicionales para los usuarios finales, independientemente de su naturaleza, composición química, condición, marca u origen. Y para el 31 de diciembre de 2030, como mucho, la Comisión Europea evaluará la posibilidad de eliminar las baterías portátiles no recargables de uso general.

En el anuncio publicado por el Parlamento Europeo, Achille Variati (S&D, IT) explicó que se trata de la primera legislación de economía circular que abarca todo el ciclo de vida de un producto, lo que beneficiará tanto a la economía como al medio ambiente. Además, destacó que las medidas que han acordado beneficiarán a los consumidores, logrando que las baterías funcionen mejor, sean más seguras y fáciles de sustituir.

En sus palabras, el objetivo de las autoridades europeas es “construir una industria de reciclaje de la UE más fuerte, particularmente para el litio, y un sector industrial más competitivo en su conjunto, que será crucial en las próximas décadas para la transición energética y la autonomía estratégica de nuestro continente”. Además, opina que “estas medidas podrían convertirse en un punto de referencia para todo el mercado mundial de baterías".