Las regulaciones sobre el uso de la IA en dispositivos médicos se quedan cortas

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La inteligencia artificial se está convirtiendo en una tecnología clave para la digitalización en la industria de la salud, que en el futuro contribuirán mucho a potenciar la investigación y mejorar la atención al paciente. Pero los expertos alertan de que las autoridades no están siendo capaces de seguir el avance de la IA en los dispositivos médicos, y es necesario crear marcos regulatorios que controlen y fomenten el desarrollo de esta tecnología en la industria, garantizando la seguridad, la privacidad y evitando problemas como el sesgo en el tratamiento de la los datos.

Tras las enormes dificultades que ha experimentado la industria sanitaria durante la pandemia, ha quedado clara la necesidad de acelerar la transformación digital para optimizar los servicios, evitar costos innecesarios, generar conocimiento con más velocidad y precisión y mejorar la investigación y la atención a los pacientes. Una de las tecnologías digitales más transformadoras, y que se está abriendo paso con gran rapidez, es la inteligencia artificial.

El avance de la IA en el sector está siendo rápido, y cada vez se utiliza más en las plataformas de software y en dispositivos médicos de nueva generación. Muchas de estas tecnologías ofrecen capacidades de aprendizaje continuo que contribuyen mucho a mejorar los servicios de atención sanitaria, la investigación de enfermedades y el desarrollo de tratamientos, pero plantean ciertos riesgos por la propia naturaleza de la IA.

En una investigación realizada por GlobalData los expertos alertan de que los organismos reguladores no están logando seguir el ritmo de implantación de la IA en los dispositivos médicos, y recomiendan hacer esfuerzos para crear marcos regulatorios sobre el desarrollo y el uso de esta tecnología en el ámbito de la salud. Destacan la rapidez con que están surgiendo nuevos dispositivos médicos con capacidades de IA, incluyendo sistemas de diagnóstico por imagen, robots inteligentes y wearables.

Los expertos estiman que para el año 2024 los ingresos de las plataformas de IA alcanzarán 52.000 millones de dólares y, concretamente, en el sector de la salud podrían llegar a 4.300 millones. Ante este rápido avance, Alexandra Murdoch, analista médica de GlobalData, comenta que “la IA puede ser una adición extremadamente útil para la industria de la salud y mejorará la calidad de muchos dispositivos médicos. Sin embargo, el auge de la IA en la medicina ha generado dudas en torno a la regulación”.

Comenta que en muchas regiones las autoridades competentes no han abordado las complejidades de la incorporación de esta tecnología al ámbito de la salud y concretamente en los dispositivos médicos. Dado el gran volumen de información que maneja la IA y la complejidad de los algoritmos que utiliza, es muy complicado evaluar la forma en que trabajan estas inteligencias artificiales y garantizar la seguridad y la privacidad de los datos, así como los derechos de los pacientes.

Murdoch señala que la FDA estadounidense ha publicado recientemente una guía final sobre el ‘Software de soporte de decisiones clínicas’, que pretende poner orden en esta cuestión, pero su alcance se queda muy corto teniendo en cuenta el rápido avance de la inteligencia artificial en el sector. En otras regiones también se están dando los primeros pasos para regular el uso de la IA en el sector, pero los avances son igualmente insuficientes.

Explica que los dispositivos médicos equipados con capacidades de inteligencia artificial son a menudo mucho más avanzados que otros dispositivos digitales, y en algunos casos cambian constantemente. Por ello, las regulaciones relativas al uso de la IA en dispositivos médicos deberían centrarse en las complejidades de este ecosistema en constante evolución, ofreciendo verdaderas garantías tanto a la industria como a los ciudadanos.