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La industria farmacéutica avanza gracias a la Nueva Ciencia

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Investigación

Este concepto se refiere a la aplicación de las nuevas tecnologías en los tratamientos médicos, con el fin de ofrecer soluciones más efectivas contras las enfermedades y otras dolencias. Según los expertos, la Nueva Ciencia se convertirá en un gran motor de transformación para la industria biofarmacéutica, que podría generan mercados florecientes en los próximos años.

Existen numerosas tecnologías digitales que pueden tener mucha utilidad para la industria biofarmacéutica, y que podrían convertirse en uno de los principales impulsores de la transformación digital de la industria de cara a los próximos años. Los expertos de Accenture engloban estas innovaciones dentro del concepto de Nueva Ciencia, una idea que implica tratamiento que cuentan con un nuevo mecanismo, modalidad, indicación o tecnología emergente de la salud. Y esto se puede combinar para ofrecer tratamientos y soluciones más efectivos e innovadores.

Las estimaciones del último estudio de la consultora sobre el tema son que la Nueva Ciencia impulsará más de la mitad de las ventas de la industria biofarmacéutica entre 2017 y 2022, dando forma a los tratamientos y las soluciones desarrolladas por las compañías de ciencias de la vida, y determinando con quién colaborarán y cómo manejarán los costos y los riesgos.

Para hacerse una mejor idea de cómo definir lo que verdaderamente forma parte de la nueva ciencia, Accenture identifica tres factores clave que lo definen. El primero es que debe ser algo que resuelva una necesidad insatisfecha mediante un nuevo mecanismo, modalidad o tecnología de la salud, estando dentro de lo documentado o aprobado por una agencia reguladora. El segundo factor es que estas soluciones a menudo requieren un dispositivo de nueva tecnología o de diagnóstico para desarrollar el tratamiento, o como complemento al mismo. Y el tercero es que la solución considerada como Nueva Ciencia puede ser solo la tecnología empleada en el tratamiento.

Este segmento actualmente es muy pequeño, pero en opinión de los expertos su potencial de crecimiento es muy grande de cara a los próximos años. Esto está muy vinculado al avance de las tecnologías de computación perimetral, las comunicaciones de nueva generación y las tecnologías wearable, que están convergiendo para generar enormes posibilidades en el campo de la industria biofarmacéutica. Aunque también existen ciertos desafíos, ya que cualquier tratamiento apoyado o basado en la Nueva Ciencia es más costoso que la medicina tradicional.

Además, es más arriesgado desarrollar este tipo de tratamientos, ya que las tecnologías deben estar bien probadas, algo que lleva tiempo y genera grandes costes a la industria. Pero los expertos coinciden en que el futuro del sector pasa por apostar por la Nueva Ciencia, que en un futuro no muy lejano será la base de todo lo relacionado con la salud, desde la medicina preventiva al diagnóstico inicial, pasando por el tratamiento, con una monitorización constante de los pacientes para su seguimiento y para la investigación biofarmacéutica.

Esto, a su vez, tendrá diferentes ramificaciones, ya que la aplicación de tecnologías digitales significa la generación de datos, y en este caso se trata de enormes cantidades de información digital de los pacientes. Esto, protegido por las regulaciones adecuadas, permitirá generar una nueva cadena de valor con inversiones en áreas no tradicionales, que afectan tanto a la industria biofarmacéutica como a sectores fuera de ella. Como resultado, Accenture pronostica que las empresas de biotecnología elevaran su cuota en el mercado de New Science desde el 19% de 2017 a un 25% en 2022. Y este crecimiento se deberá casi en su totalidad a las empresas de biotecnología más pequeñas, con ingresos de menos de 1.000 millones de dólares.