Madrid encabeza el uso de las facturas electrónicas en España

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La facturación electrónica está expandiéndose a medida que las empresas y las administraciones públicas adoptan las nuevas tecnologías en sus procesos administrativos y comerciales. En este camino, la Comunidad de Madrid se ha posicionado como líder, gracias a que concentra el mayor número de empresas capaces de emitir y recibir facturas electrónicas.

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Poco a poco, la facturación electrónica está sustituyendo a las fórmulas tradicionales, pero las empresas y las administraciones públicas necesitan adaptarse para poder actuar como emisores y como receptores de este tipo de facturas. N este proceso de modernización cada región e España está avanzando a un ritmo diferente, como revela el último informe de SERES, denominado “Estudio comparativo del uso de la factura electrónica en España”.

Esta investigación analiza el uso de las facturas electrónicas en las distintas Comunidades Autónomas y en cada uno de los sectores económicos de España entre 2019 y 2020. Sus resultados indican que la Comunidad de Madrid encabeza el volumen de emisión de facturas electrónicas en España, con el 36,81% del total del país, habiendo aumentado un 0,12% con respecto a 2019. A continuación, se sitúa Cataluña, con un 27,27% y Andalucía, con un 10,54%.

En cuanto al volumen de recepción de facturas, Madrid también está en primera posición en todo el país, acaparando el 26,83% del total, pero habiendo reducido su volumen un -2,39% frente a 2019. Después están, de nuevo, Cataluña (24,96%) y Andalucía (8,87%). La Comunidad de Madrid también lidera el país en lo que se refiere a las empresas capaces de emitir facturas electrónicas, con el 24,81% del total (un 0,18% menos que en 2019), y en empresas receptoras, con un 26,83% del total (2,39% menos que en 2019).

Analizando el panorama de todo el país, esta investigación revela que el volumen total de facturas electrónicas emitidas durante 2020 en el país fue de 240.731.047, sumando las facturas B2B, B2G y B2C. Esto supone un aumento del 16,60% con respecto a 2019, equivalente a 34.266.994 facturas más. Los expertos afirman que este avance es aún más considerable, si se considera el gran aumento de las transacciones comerciales entre empresas (B2B), que crecieron un 17,89% interanual el año pasado, totalizando 202.504.153 facturas electrónicas emitidas.

El resultado de este gran avance en la facturación electrónicas es que las organizaciones han logrado ahorrar más de 1.868 millones de euros en costes de gestión, y se evitó un uso de papel que los expertos equiparan a 12.960 pinos, y un volumen de horas de trabajo equivalente a 515 años laborables.

En términos sectoriales, el uso de facturas electrónicas es mayor en el sector servicios, con un 611,78% de las facturas emitidas y un 77,12% de las recibidas. Además, acapara el 55,88% de las empresas emisoras y el 52,52% de las receptoras. Después está el sector industrial, que el año pasado registró el 27,81% de las e-facturas emitidas y el 28,07% de las recibidas, así como el 41,80% de las empresas emisoras y el 36,68% de las receptoras. Finalmente, el sector primario se encuentra todavía muy por detrás, y por ahora solo representa el 0,46% de las facturas emitidas y el 0,54% de las recibidas, con solo un 1,19% de las empresas emisoras y un 1,57% de las receptoras.

Atendiendo al tamaño de las empresas, las pequeñas lideran el uso de facturación electrónica, con el 34,78% de las emitidas y el 34,02% de las recibidas. Las medianas acapararon el 34,02% de las emitidas y el 25,11% de las recibidas. Las empresas grandes emitieron el 15,78% de las facturas electrónicas emitidas y el 13,65% de las recibidas. Y, finalmente, las microempresas emitieron el 15,42% y recibieron un destacado 29,15% del total. Destacaron especialmente la industria manufacturera, el sector retail, la construcción, los proveedores de agua y energía, y el comercio minorista.

Según los investigadores, este progreso se ha visto reforzado por la pandemia, ya que las medidas para luchar contra la enfermedad han impulsado el uso de tecnologías digitales para todo tipo de trámites administrativos, fiscales y, también, comerciales. A esto se suma el mandato de la Unión europea de imponer la obligatoriedad de recibir facturas electrónicas a todas las entidades y organizaciones no centrales de las Administraciones Públicas dentro de la UE. Este cambio seguirá avanzando en los próximos años, convirtiendo la facturación electrónica en la forma predilecta de formalizar todas las transacciones comerciales.