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El impacto de la automatización será diferente entre las áreas urbanas y rurales

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La tendencia hacia la automatización está extendiéndose rápidamente, permitiendo a las empresas eliminar puestos de trabajo dedicados a tareas repetitivas y de baja cualificación. Esto, según prevén algunos expertos, tendrá un impacto negativo más acusado en las ciudades más pequeñas y en las zonas rurales, donde los trabajadores están, en general, menos adaptados a la era digital.

Esta es la opinión que han expresado los miembros de la Institución Brookings, uno de los Think Tank más antiguos de Washington, que se muestra preocupado por el impacto que tendrá la automatización en los próximos años. Tras los últimos movimientos del gobierno estadounidense, que quiere potenciar a toda costa la inteligencia artificial para mantener el liderazgo en esta tecnología de cara al futuro, los ideólogos norteamericanos se muestran preocupados por cómo impactará esto en el mercado laboral. Y muy especialmente en las zonas donde los trabajadores están menos preparados para afrontar la nueva realidad que impondrá la automatización en las empresas.

El gobierno afirma que quiere impulsar la formación de los trabajadores para que se adapten mejor a la automatización, las nuevas tecnologías de computación y la inteligencia artificial, pero ha sido muy inespecífico en cuanto a su estrategia para lograrlo. Además, cabe esperar que esto no se logrará al mismo ritmo que la implantación de todas estas tecnologías, y los expertos prevén que esto generará más problemas en las ciudades pequeñas y las zonas rurales, donde la masa laboral no está tan bien adaptada a esto como en las grandes ciudades.

Esto, según el informe presentado por Brookings, acrecentará las diferencias existentes entre el ámbito urbano y las zonas rurales, especialmente en las zonas del interior de EEUU, donde prevén una mayor destrucción de empleo. Esto se debe a que en estas regiones y en las poblaciones pequeñas hay un mayor porcentaje de trabajos rutinarios susceptibles de ser asumidos por aplicaciones de IA y sistemas automatizados. Y esto afectará tanto a los trabajos físicos en la fabricación como a los vinculados a lo digital, que se encuentran en casi todas las áreas del sector servicios. Además, este tipo de trabajos suelen ser los peor pagados, por lo que el impacto sería mayor en la población más desfavorecida en términos económicos.

Los autores de este estudio afirman que esto es un problema político, y señalan que tras las últimas elecciones estadounidenses se vio que “mientras las grandes ciudades tecnológicas como Nueva York y Washington aparentaban vivir en un mundo diferente al resto del país, los que se sintieron desamparados se sublevaron”. Pero indican que, tras los dos primeros años del mandato de Trump, se ha incrementado mucho el potencial de automatización en las empresas del país, por lo que las comunidades más pequeñas y las personas con menos formación tratarán de enfrentarse a la corriente de automatización que se está instalando, lo que generará importantes problemas socioeconómicos.

Por ello, instan al gobierno y a la industria a que desarrollen estrategias para potenciar las capacidades de los trabajadores norteamericanos de cara a la llegada de las nuevas formas de automatización. El objetivo, según ellos, es dotar a las personas susceptibles de perder sus empleos de habilidades para trabajar en estos nuevos ámbitos, ampliando sus posibilidades de trabajar en los nuevos entornos industriales y de servicios, donde los conocimientos digitales serán cada vez más importantes.

Esta situación no solo afecta a los trabajadores dentro de estados Unidos, sino que el resto de países desarrollados del mundo deberán enfrentarse a los mismos retos para que su fuerza laboral esté mejor preparada para la llegada de estas tecnologías tan disruptivas, que ya están implentándose en diferentes industrias. Europa ya está tratando de fomentar la formación en los nuevos campos de la computación, la inteligencia artificial y la automatización, pero las iniciativas son escasas y las empresas siguen apostando por estas tecnologías de cara al futuro. Por ello, cada vez es más importante entender cómo va a transformarse el mercado laboral y modificar los planes de formación académica para preparar a los futuros trabajadores de cara a la nueva realidad que impondrán las tecnologías digitales y la automatización.