El 37% de los proyectos de transformación digital acaba fracasando

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Estudios recientes indican que la mayoría de organizaciones está aumentando el gasto en sus iniciativas de transformación digital, beneficiando a diferentes segmentos del mercado tecnológico, Pero en muchas ocasiones el planteamiento es erróneo, por lo que el 37% de estos proyectos no alcanza sus objetivos iniciales, lo que supone un fracaso para las empresas.

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Para la mayoría de organizaciones acometer el proceso de transformación digital es fundamental de cara al futuro, y así lo ha demostrado la crisis sanitaria que vivimos, ya que, en muchos sectores, las empresas que contaban con capacidades digitales avanzadas han podido superar la crisis mejor que sus competidores. Por ello, según un reciente estudio realizado por IFS, que incluye datos de más de 3.000 organizaciones, el 70% de ellas ha aumentado el gasto en iniciativas de transformación digital.

Aunque esta investigación revela también aspectos negativos en torno a la transformación digital acelerada que se está viviendo, ya que un 37% de estos proyectos no logra cumplir sus objetivos, debido a un mal planteamiento de base o de cara a su puesta en marcha. Aunque el resto está logrando aprovechar las ventajas que ofrece la tecnología para mejorar en sus respectivos sectores, y la industria tecnológica también está sacando provecho de ello.

En palabras de Juan González, Director General de IFS España y Portugal, “el estudio confirma que el mercado está utilizando sabiamente la recesión global, y las empresas están desviando recursos a la renovación tecnológica e innovación, con una mentalidad progresiva que permitirá la toma de decisiones de forma más eficaz e informada, para que las empresas puedan prosperar, ahora y en el futuro”.

Por otro lado, las cifras difieren entre las diferentes verticales de la industria, destacando que el 75% de las empresa de construcción tienen planes de inversión en nuevas tecnologías, mientras que el porcentaje es del 58% entre las empresas de tecnologías de la información y del 55% en la fabricación. Mientras tanto, solo el 37% de las empresas de energía y servicios públicos, y en 35% de las del comercio minorista, planean seguir invirtiendo en transformación digital.

Los motivos para ser reticentes en estos gastos son una mayor preocupación de los responsables de la toma de decisiones, y el temor a no poder ofrecer un retorno medible del gasto en transformación digital, así como a generar insatisfacción dentro de la compañía. Esto está motivando que los departamentos de recursos humanos sean más importantes que nunca para equilibrar el factor humano dentro de la organización, que puede plantear problemas en cualquier proceso de cambio.

En opinión de González, “es un error pasar por alto la importancia del refuerzo de personal y la aceptación del proyecto a la hora de llevar a cabo un proceso con éxito. Así lo identifica nuestro estudio, con un alto porcentaje de compañías que subrayan la falta de participación de los empleados, entre las razones principales por las que fracasa el proyecto”. Así, el 29% de los departamentos de recursos humanos cree que los empleados se sentirían más integrados en los objetivos de la organización si le ofrecen la posibilidad de trabajar con una tecnología más emocionante. Y para un 39% la tecnología plantea posibilidades para mejorar las capacidades de los empleados, reduciendo la brecha entre los nativos digitales y los menos habituados a las tecnologías.

Pero para lograr una transformación digital exitosa muchas organizaciones necesitan contar con ayuda externa, en forma de socios y proveedores de tecnología. Y, de hecho, este estudio revela que ese 37% de proyectos de transformación digital que acaban en fracaso lo hacen debido sobre todo a la falta de eficacia en el asesoramiento de sus proveedores.

Y esto es especialmente grave en el caso de las empresas con ingresos superiores a 1.000 millones de euros, donde los directivos optan por proveedores conocidos, a pesar de que esto implique pérdidas potenciales. En palabras de González, “el 48% de las compañías con ingresos entre 850 y 950 millones de dólares en EEUU declaró que ha sido obligado por la alta dirección o la junta directiva a utilizar un proveedor poco capacitado suponiendo perdidas a largo plazo”.