La tecnología jugará un nuevo papel más allá de la transformación digital

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En los últimos años el auge digital ha llevado a muchas empresas a centrarse en la adopción de nuevas tecnologías, pero la importancia de lo digital es cada vez menor a medida que la tecnología se vuelve ubicua y menos relevante. En el futuro las inversiones de las empresas se reconducirán de nuevo hacia activos más tangibles y vinculados a la producción y el negocio, mientras que seguirán cosechando los beneficios de la transformación digital.

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La digitalización ha avanzado considerablemente en las dos últimas décadas, en las que muchas industrias tradicionales han invertido grandes recursos en la adopción de tecnologías digitales para llevar a cabo esta transformación y adaptarse a la nueva realidad de la producción y los negocios. Los investigadores de Gartner acaban de publicar un informe en el que anuncian una nueva era de productividad digital, en la que surgirán nuevos desafíos mientras las organizaciones tratan de aprovechar los beneficios de la digitalización.

Anticipan que el hype de lo digital va a ceder terreno ante otras necesidades más prácticas, lo que llevará a redirigir las inversiones hacia activos reales enfocados a crear productos y servicios. Aunque afirman que no se trata de un declive de lo digital en sí mismo, sino que es un paso necesario para que las tecnologías digitales se conviertan en “un motor sostenible de prosperidad económica”. En esta nueva etapa se acabará la “exageración digital”, bajará la especulación y el capital financiero se volverá a asociar al capital de producción, empleando la tecnología para fines más productivos.

En palabras de Ed Gung, vicepresidente ejecutivo de investigación de la junta de investigación de Gartner, “a medida que se desvanezca la exageración en torno a la digitalización y disminuyan las estrategias impulsadas por el miedo a la disrupción digital, comenzaremos a ver mejores decisiones comerciales que conduzcan a una inversión real en activos productivos, ganancias de productividad, crecimiento del PIB y mejoras en los estándares de vida en todo el mundo”.

Con ello quiere decir que la transformación digital ha llegado al punto en el que las organizaciones se enfocan en la recolección del valor de sus inversiones, en forma de una mayor productividad. Gung señala que la palabra digital dejará de representar un gran reclamo, como ha sido en las dos últimas décadas, y afirma que “las expectativas cambiarán y surgirán nuevos desafíos para los líderes tecnológicos”. En su informe, Gartner describe las cuatro señales que presagian el cambio a una nueva era:

La tecnología se vuelve omnipresente, pero menos visible

En los últimos años la tecnología digital se ha vuelto ubicua y muy común entre los consumidores, las empresas y los gobiernos, y poco a poco la tecnología informática subyacente irá quedando en un segundo plano, siendo simplemente una herramienta para lograr un fin, perdiendo su preponderancia. En opinión de Gartner, esto plantea nuevas preguntas y retos para las grandes empresas, que cuestionarán cada vez más el verdadero valor de la infraestructura TI. Pero no podrán obviar la importancia de la tecnología para poder ofrecer servicios eficaces y de baja latencia a sus clientes.

Los negocios digitales se generalizan y necesitan evolucionar

La integración de tecnologías digitales en las industrias tradicionales progresa a buen ritmo, extendiéndose a todo el negocio, y en poco tiempo dejará de ser un factor diferenciador para muchas empresas. Muchas de las más importantes están dejando de pretender convertirse en empresas tecnológicas, y están reenfocándose en modernizar su negocio a través de la tecnología, sin que esta sea el punto central de su estrategia. Gartner opina que, con el paso del tiempo, la tecnología digital se convertirá en “una dimensión más en la que compiten las empresas, como son las redes de distribución, los activos de capital, los derechos de explotación, las relaciones con los clientes o el contenido”, entre otras áreas.

Mayor regulación de los gigantes digitales

La transformación digital de la sociedad y la economía ha impulsado el negocio de los gigantes digitales hasta situarlos entre las empresas de mayor capitalización del mundo. El avance digital que han realizado estos años ha generado gran controversia por el uso que hacen de la tecnología y los datos de las personas y las empresas, y los reguladores no han sido capaces de controlar sus actividades. Pero esto va a cambiar en los próximos años, permitiendo a las empresas más pequeñas competir en mejores condiciones con los gigantes tecnológicos. Gartner cree que a medida que el mercado tecnológico se vuelva más fragmentado y verticalizado, será más crítico para las empresas combinar la experiencia tecnológica con el conocimiento del dominio digital.

Enfoque en la resiliencia ante el mayor riesgo tecnológico

La progresiva integración de tecnologías digitales en las operaciones comerciales y gubernamentales, en la infraestructura y la vida cotidiana de las personas, aumenta el riesgo y la complejidad de la gestión de riesgos. Al mismo tiempo, la prisa por mejora la optimización y la eficiencia de las operaciones, dentro de las empresas y entre ellas, están generando una mayor interdependencia global, por lo que los problemas que surgen en un punto de la red empresarial pueden repercutir en otros puntos del globo.

Para combatir estos riesgos las empresas están empezando a optimizar sus redes digitales para incrementar su resiliencia y su eficiencia, y esta tendencia cobrará mucha importancia en el futuro, como forma de ganar ventajas competitivas en un ecosistema donde crece la incertidumbre y el riesgo.