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La Unión Europea desestima el estándar de WiFi para los coches conectados

  • Infraestructura

coche del futuro-negativa

El pasado jueves la Unión Europea votó en contra de la propuesta que defendía el uso del estándar WiFi para la interconexión de los vehículos conectados en la región, una cuestión que mantiene dividida a las industrias automotriz y tecnológica. Esto tumba la iniciativa impulsada por empresas como Volkswagen, y abre las puertas al desarrollo de otros estándares como 5G.

En abril la Comisión Europea aprobó una iniciativa para impulsar un estándar de comunicaciones para los vehículos conectados basado en la tecnología WiFi, pero para que se pudiese poner en marcha requería la aprobación del Consejo la Unión. Finalmente, el jueves pasado el conjunto de los países de Europa votó en contra, tumbando la propuesta de la CE, lo que acaba con los planes de grandes empresas del sector automovilístico, como Volkswagen, Renault, Toyota o GM, que apostaban fuerte por esta tecnología para sus coches conectados.

Curiosamente, algunos países con grandes empresas de la industria automotriz, como Alemania, Francia e Italia, votaron en contra de la propuesta a favor del uso de WiFi, un varapalo importante para los promotores de esta idea. La diferencia de opinión se fundamenta en la pugna que existe entre los fabricantes de vehículos y la industria tecnológica, que tienen opiniones muy diferentes acerca de cuál debería ser la tecnología que permita las comunicaciones en los coches conectados, y que sentará las bases para los futuros vehículos autónomos.

Mientras los fabricantes afirman que la tecnología WiFi, altamente probada, es la mejor solución, la industria tecnológica apuesta por 5G, que consideran mejor y más segura. Esto afectará directamente a un mercado que en el futuro próximo generará miles de millones de euros para diferentes sectores, tanto el automotriz como el de los operadores de telecomunicaciones y los fabricantes de equipos electrónicos.

Por su parte, los defensores del uso de WiFi tenían argumentos sólidos a su favor, ya que se trata de una tecnología que ya se encuentra disponible, a diferencia de 5G, que es una tecnología aún pendiente de implementar en las redes de telecomunicaciones. Pero las promesas de 5G son muchas, y la industria tecnológica y los operadores quieren sentar las bases para un estándar de comunicación basado en las redes móviles de alta velocidad, con la que los vehículos podrán evolucionar sus tecnologías en sintonía con la mejora de las redes globales.

Los principales impulsores de la tecnología 5G han sido fabricantes como Daimler, Ford o el grupo PSA, junto con empresas de telecomunicaciones encabezadas por Deutsche Telekom, y tecnológicas como Ericsson, Huawei, Intel y Samsung. Estas empresas también esgrimen argumentos de peso como que las tecnologías que hay detrás de las redes 5G permitirán ofrecer no solo más seguridad y trayectoria de futuro, sino todo un conjunto de servicios para el conductor que podrán ser entregados con más rapidez y fiabilidad a través de las redes celulares.