El Clúster Científico de Viena construirá un nuevo supercomputador

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La Universidad Tecnológica de Viena acaba de anunciar que construirá un nuevo superordenador basado en procesadores AMD, en sustitución de la plataforma anterior, basada en Intel. El proyecto contará con la colaboración del gobierno y de otras instituciones académicas del país, que quieren contar con un nuevo equipo para apoyar las investigaciones científicas.

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Los representantes de la Universidad Tecnológica de Viena (TU Wien) han anunciado que vana construir un nuevo superordenador para sustituir la infraestructura HPC de su Vienna Scientific Cluster (VSC), que da soporte de computación avanzada a muchas instituciones del país. Con esta mejora sus impulsores quieren mejorar la capacidad de cálculo que después emplean muchas instituciones del país para apoyar sus investigaciones en diversos campos de la ciencia.

El nuevo supercomputador VSC-5 supondrá un cambio de la anterior plataforma, basada en procesadores Intel, a un equipo basado en CPU AMD Epyc Milan 7003, sumando un total de 99.000 núcleos de procesamiento, y varias aceleradoras GPU Nvidia A100. El anterior equipo, VSC-4, contaba con un total de 37.920 núcleos de CPU Intel Xeon Skylake, que proporcionaban un rendimiento de 2,7 petaflops, y e espera que su sustituto proporcione un rendimiento muy superior, que sirva para apoyar los proyectos de investigación científica del país.

Este proyecto se llevará a cabo con la colaboración de la Universidad de Viena, la Universidad Tecnológica de Graz, la Universidad de Innsbruck y BOKU Viena, y contará con el apoyo del Ministerio Federal de Educación, Ciencia e Investigación. Estas instituciones colaborarán para construir una plataforma capaz de ofrecer servicio durante los próximos años. Como explica el profesor Herbert Störi de la Universidad Tecnológica de Viena, y director del centro VSC, esta colaboración institucional ha sido exitosa en las cuatro generaciones anteriores, y por ello quieren mantenerla.

En su opinión, combinando los recursos de todas estas universidades es posible construir un superordenador más potente, capaz de proporcionar más potencia de cálculo a todos los socios que mediante equipos individuales, construidos en cada universidad. Este es un gran ejemplo de cómo la colaboración entre instituciones de investigación con necesidades comunes puede resultar beneficiosa para todas las partes, que además tendrán más facilidades para compartir recursos y conocimiento, acelerando la innovación.