Los teléfonos móviles usados encierran un gran valor económico y ecológico

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Los fabricantes de smartphones inundan el mercado cada año con nuevos modelos y los consumidores siguen renovando sus terminales, dejando almacenados los antiguos, que tienen un gran valor potencial. Estos aparatos podrían tener un nuevo uso o ser reciclados para recuperar sus componentes, lo que permitiría reducir el impacto ambiental en términos de emisiones de CO2 y compuestos tóxicos, y reutilizar los metales preciosos empleados en su fabricación para minimizar la explotación de recursos naturales.

El mercado de smartphones se mueve rápidamente hacia adelante, acompañando al incesante ritmo de evolución técnica, y los consumidores sustituyen sus terminales por modelos nuevos sin que los antiguos hayan perdido su utilidad. Gran parte de ellos acaban simplemente almacenados, a la espera de ser tirados a la basura o a el correspondiente punto limpio. Esto genera un volumen cada vez mayor de basura tecnológica encubierta, que en realidad encierra un gran valor económico. Muchos terminales usados todavía pueden ser reutilizados y los aparentemente inservibles pueden ser reciclados, ya que sus componentes contienen metales preciosos y elementos tóxicos cuya eliminación es vital para reducir el riesgo medioambiental.

La firma especializada en el mercado de reciclaje y segunda mano de smartphones reBuy ha elaborado un estudio en 27 países destacados para evaluar la situación de los terminales usados que se encuentran almacenados por los consumidores. Su principal conclusión es que el volumen de estos dispositivos equivale a un valor de 1.900 millones de euros en metales preciosos, como el oro, la plata, el paladio, el platino y el cobre.

El país que tiene más smartphones “arrinconados” per cápita es Suecia, con un índice de 1,31. Según los expertos, esto implica que los ciudadanos sucos tienen más teléfonos almacenados que en uso. La segunda posición es para Finlandia, con 1,29, seguida por Reino Unido, Lituania y Estonia, que comparten un índice de 1,24 terminales por persona. En el extremo opuesto se encuentran Nueva Zelanda (0,54), Canadá (0,6) y Estados Unidos (0,68). Por su parte, España ocupa la posición número 15, con un índice de 0,97 teléfonos almacenados por persona, una cifra superior a la de terminales en uso por persona (0,91).

En términos de volumen, el líder del ranking es Estados Unidos, que acumula un total estimado en 223,1 millones de smartphones almacenados. A continuación, se sitúa Alemania, con 84,7 millones, y Reino Unido, con 83,1 millones. En el caso de España el total de terminales usados que se encuentran almacenados, sin usar o reciclar, es de 114,8 millones de unidades. Esto equivale a un potencial de reducción de 41,5 toneladas de emisiones de CO2 y de 15.524 kilogramos de materiales tóxicos, y a un valor en metales preciosos estimado en 114,8 millones de euros.

Este primer informe de alcance global no solo revela el volumen estimado de terminales usados almacenados, sino los países que han ido acumulando más smartphones usados que personas, a medida que avanza el mercado de smartphones. Esto refleja que los consumidores no son plenamente conscientes del valor que encierran estos aparatos una vez que dejan de usarse, y tampoco de la importancia de reciclarlos para reducir el impacto ambiental de la industria.

De todas las tecnologías que utilizan las personas, los smartphones se han convertido en el producto más desechable, ya sea por rotura, obsolescencia o por tendencias del mercado y la moda. Este impulso de renovación constante no está acompañado por una adecuada concienciación de los consumidores sobre el impacto medioambiental y el valor que puede proporcionar el reciclaje o la reutilización de los teléfonos móviles antiguos.

Para realizar este índice los investigadores de reBuy han determinado cuántos móviles hay en cada país, separando los que se encuentran en uso y los que han sido reciclados del total, para conocer el volumen aproximado de unidades almacenadas. Después se realizó una estimación de cuántos de estos son modelos considerables como de segunda mano, y los investigadores calcularon cuántos podrían reciclarse o reutilizarse.

Para hallar el valor potencial y el impacto en términos medioambientales han analizado los procesos de reciclaje y recirculación de smartphones, la cantidad de deshechos electrónicos generados por una eliminación inadecuada de estas tecnologías y la tasa de reciclaje y reutilización, proveniente de los centros dedicados a estos procesos. Con esta información han elaborado los cálculos sobre el ahorro de emisiones de CO2, la toxicidad y el consumo de metales pesados, basándose en las emisiones totales que se generarían al fabricar un número de nuevos terminales equivalente al de móviles arrinconados.

En cuanto a la toxicidad, los 10 países que más podrían ahorrar en emisiones de CO2 son Estados Unidos, con 203.6 toneladas, seguido por Alemania (77,3), Reino Unido (75,9), Francia (66,4), Italia (57,8), España (41,5), Polonia (26,4), Canadá (20,5), Rumanía (20) y Suecia (12,4). En cuanto a la toxicidad que se podría ahorrar, el ranking es el mismo, destacando especialmente los 76.248 kilogramos de productos tóxicos que podrían filtrarse a la tierra y las aguas. En el extremo opuesto, los países que menos emisiones de CO2 podrían ahorrar son Estonia (1,5 toneladas), Letonia (1,6), Eslovenia (2,1), Nueva Zelanda (2,5), Croacia (3,1), Lituania (3,1), Irlanda (4,5), Bulgaria (6,1), Dinamarca (6,3) y Finlandia (6,5).

Este estudio revela otros datos de especial interés, como que la tasa media de reciclaje y reutilización de teléfonos móviles es de un 80%, la tasa media de reciclaje absoluto es de solo un 40%. Y destaca especialmente Lituania, el único país que tiene más teléfonos móviles en uso que ciudadanos. Las peores tasas de reciclaje se han visto en Rumanía, Grecia y Canadá, con un 11%, un 19% y un 24%, respectivamente, mientras que las más elevadas están en Eslovenia (75%), Alemania (67%) y Lituania (59%).