Estados Unidos prepara un nuevo supercomputador componible

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La Fundación Nacional de Ciencias de Estados Unidos financiará la creación de una nueva plataforma de supercomputación componible, que se instalará en la Universidad de Texas A&M. Esta máquina recibirá el nombre de ACES (Accelerating Computing for Emerging Sciences) y se basará en la interconexión de diferentes plataformas de procesamiento, memoria y almacenamiento a través de la interfaz PCIe Gen5 y tecnologías de red de alta velocidad.

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Uno de los enfoques de la computación de alto rendimiento es la supercomputación componible, que se basa en construir una arquitectura compuesta por diferentes plataformas que operan en colaboración. Esto implica la integración dinámica de diferentes procesadores, aceleradores, memoria y protocolos de computación en una red componible capaz de procesar conjuntamente grandes volúmenes de datos.

Según explican en un reciente artículo del medio HPCWire, este es el enfoque que quiere adoptar la Universidad de Texas A&M, y acaban de recibir una financiación de 5 millones de dólares de la Fundación Nacional de Ciencias (NFS) de Estados Unidos, con la que construirán una nueva plataforma HPC componible. Esperan implementar esta nueva plataforma en septiembre de 2022 y contarán con un millón de dólares adicional cada año, durante cinco años más, para financiar el mantenimiento y las operaciones.

El proyecto ha recibido el nombre en clave de Accelerating Computing for Emerging Sciences (ACES), y en su desarrollo contará con la ayuda de la Universidad de Illinois en Urbana- Champaign y la Universidad de Texas en Austin. En su anuncio explican que este superordenador utilizará un marco componible a través de la interfaz PCIe Gen5, basada en los procesadores Sapphire Rapid de Intel. Pero también incluirá aceleradoras GPU Intel Ponte Vechio, FPGA de Intel, motores vectoriales NEC, coprocesadores NextSilicon, Unidades de Procesamiento de Inteligencia (IPU) Graphcore y memoria Intel Optane y almacenamiento DDN Lustre interconectados mediante una red Infiniband de 400 Gbps.

Todos estos componentes trabajarán en sintonía, supuestamente superando la capacidad de otros sistemas basados en un enfoque híbrido CPU-GPU, permitiendo que las aplicaciones y los flujos de trabajo se integren de forma dinámica con diferentes aceleradores, memoria y protocolos de computación en red, y optimizando el trabajo con grandes volúmenes de datos. Según sus diseñadores, esta arquitectura eliminará los cuellos de botella al asignar dinámicamente las cargas de trabajo a los componentes más adecuados en cada caso. Así se podrán construir entornos personalizados para cada tarea, sin sufrir las limitaciones de un nodo o servidor físico. Se espera que

Jack Baldaulf, vicepresidente interino de investigación de Texas A&M, agradece en su anuncio a la NFS por su apoyo, y “por la oportunidad de liderar una iniciativa tan importante y con nuestro personal y colaboradores de Texas A&M HPRC en UT Austin y UIUC, que hará de este un esfuerzo exitoso. La ciencia computacional es fundamental para nuestras necesidades nacionales y la plataforma ACES no solo promoverá la investigación, sino que también ayudará a educar a la fuerza laboral futura en esta área”.

Y Costas N. Georghiades, vicepresidente asociado sénior de investigación de Texas A&M, añade que: “con la creciente complejidad de los problemas computacionales en la era del Big Data en la que vivimos, ya no es suficiente usar supercomputadoras tradicionales que solo se basan en la optimización del software”. Y pone en valor que el sistema ACES permitirá adaptar los recursos de hardware a lo largo del tiempo, ampliando la vida útil y la capacidad del sistema para abordar los retos computacionales del futuro de la forma más eficiente.