Aumentan las críticas por la falta de control sobre las nuevas redes satelitales

  • Infraestructura

SpaceX

El gobierno chino se ha quejado formalmente a las Naciones Unidas por dos incidentes que obligaron a mover su estación espacial para evitar una colisión con los satélites de la empresa Starlink, propiedad de Elon Musk. Ahora, los científicos solicitan que se ejerza más control sobre estas empresas y sobre los dispositivos y residuos que dejan en órbita, que pueden generar accidentes catastróficos.

Recomendados: 

Empresas data driven: estrategias de datos para marcar la diferencia Evento 

La hoja de ruta de DevOps en materia de seguridad Leer 

Las redes de comunicaciones globales están expandiéndose al espacio de la mano de Starlink, OneWeb y otras empresas que están construyendo redes de satélites de órbita baja para brindar opciones de conectividad en lugares remotos, líneas aéreas y marítimas, y también para las actividades en el espacio. En ese camino se están desplegando constelaciones compuestas por miles de pequeños satélites situados alrededor de toda la Tierra, y se están generando residuos como resultado de su puesta en órbita.

Esto está generando preocupación entre la comunidad científica, y ya se están produciendo los primeros roces con las empresas responsables. Un ejemplo es el incidente protagonizado por la nueva estación espacial que está construyendo China y los satélites de la firma Starlink, que en dos ocasiones se acercaron excesivamente a esta estación, obligando a adoptar medidas evasivas para evitar una colisión. Así lo han asegurado las autoridades del país asiático en un documento que han presentado a principios de este mes ante la Oficina de las Naciones Unidas para Asuntos del Espacio Ultraterrestre (United Nations Office for Outer Space Affairs).

En el dicen que “por razones de seguridad, la Estación Espacial China implementó un control preventivo para evitar colisiones”, un incidente que podría haber ocasionado un desastre, pero que por ahora no ha sido verificado de forma independiente. Por su parte, los representantes de la compañía liderada por Elon Musk no han realizado declaraciones al respecto, pero se sabe que ya han tenido que modificar la órbita de sus satélites para evitar riesgos.

Esto deja claro que la expansión de la tecnología espacial por parte de estas empresas genera nuevos riesgos que deben ser evaluados y controlados adecuadamente. Esta opinión es compartida por la comunidad científica, que se muestra cada vez más preocupada por el avance incontrolado de estos proyectos, que no solo posicionan los satélites, sino que deja basura espacial que puede causar accidentes, y sobre la que no hay apenas control.

Actualmente se estima que hay casi 30.000 satélites y objetos orbitando la Tierra, una cifra aproximada que podría ser mucho mayor, lo que complica mucho el éxito de las misiones de explotación espacial y el propio desarrollo de las tecnologías orbitales, cuya puesta en órbita se está volviendo cada vez más arriesgada. Otro ejemplo que pone de relieve este problema es la cancelación de un paseo espacial de la NASA a finales de noviembre por el riesgo de colisión con deshechos espaciales.

Ante la creciente competencia en el mercado de redes de datos satelitales y de infraestructura TI espacial, los expertos alertan sobre la necesidad de tener un mayor control sobre la basura espacial, que pone en riesgo las vidas de los astronautas y los proyectos multimillonarios de construcción y exploración en el espacio.