Europa se plantea blindar sus proyectos de investigación espacial y cuántica

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Europa GDPR

Las autoridades europeas han preparado un borrador de una nueva medida para proteger sus intereses en relación a la investigación y el desarrollo de nuevas tecnologías. Este documento propone proteger la investigación espacial y cuántica, excluyendo a los académicos de países no pertenecientes a la Unión, lo que está generando una gran polémica y perplejidad entre los socios de la UE.

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En la próxima década la industria aeroespacial y la de informática van a experimentar avances disruptivos, debido al progreso de la exploración espacial y a la llegada de la computación cuántica. Estos dos campos se están convirtiendo en estratégicos de cara al futuro, y abren nuevas áreas de investigación y desarrollo en las que los gobiernos quieren participar. Ejemplos de ello son los últimos planes de apoyo e inversión en I+D para la informática cuántica de Estados Unidos o China, y también las iniciativas similares enfocadas a potenciar las tecnologías espaciales.

Ahora, la Unión Europea quiere seguir un camino similar para no quedarse atrás en estos los campos más avanzados de la tecnología informática, la computación cuántica y espacial, pero existen varios planteamientos al respecto. Un ejemplo es la propuesta que se acaba de presentar ante la UE, que sugiere una estrategia excluyente para proteger el desarrollo en estos dos campos. Según el borrador que se ha hecho público, los académicos e investigadores de países no pertenecientes a la UE quedarían excluidos de los proyectos de investigación europeos “potencialmente sensibles”. Esto abarca países como Reino Unido, Suiza, Israel y otros socios de la Unión, lo que está generando reacciones de rechazo e incredulidad entre la comunidad de investigadores.

Según los responsables de esta inusual propuesta, presentada a finales del mes pasado, se impediría a los países, empresas e instituciones externos a la UE participar en determinados proyectos del programa Horizon Europe. Estos son principalmente de los campos de computación cuántica y tecnologías espaciales, donde Europa quiere desarrollar sus propias capacidades, eliminando la actual dependencia de las innovaciones extranjeras.

El documento señala que “para lograr los resultados esperados y salvaguardar los activos estratégicos, los intereses, la autonomía o la seguridad de la Unión, la participación se limita a las entidades legales establecidas en los estados miembros, Noruega, Islandia y Liechtenstein. Las propuestas que incluyan entidades establecidas en países fuera de este ámbito no serán elegibles”. Y añade que “las entidades legales establecidas en un estado miembro o en países asociados a Horizonte Europa que están directa o indirectamente controlados por terceros países no asociados a Horizonte Europa, o por entidades legales de terceros países no asociados, no son elegibles para participar”.

Aunque este informe reconoce que el borrador todavía no ha sido respaldado por la Comisión Europea, ya que antes de ser aprobado debe ser analizado y discutido en profundidad. Explica que “las opiniones expresadas son opiniones preliminares de los servicios de la Comisión y, en ningún caso, se puede considerar que expresan una posición oficial de la Comisión”. Como es de esperar, tras hacerse pública esta información se han alzado numerosas voces en contra, tanto en el mundo académico como en el empresarial.