Telecomunicaciones satelitales para un mundo mejor conectado

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Los nuevos satélites de órbita (LEO) que se están desplegando para construir nuevas redes de datos van a impulsar enormemente la demanda y los ingresos del mercado mundial de banda ancha satelital. Esta industria, tradicionalmente reservada a unos pocos usos, se prepara para una época dorada en la que la conectividad moderna y de alta capacidad podrá llegar a cualquier rincón del mundo, rompiendo las barreras que dificultan la expansión de las redes tradicionales.

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Desde que compañías como SpaceX anunciaron sus planes de crear una nueva generación de redes de datos satelitales de banda ancha, enfocándose en todo tipo de clientes y casos de uso, el interés de los clientes e inversores no ha parado de crecer. El resultado es que ya existe una vasta red de satélites de órbita baja (LEO) que permiten a sus operadores ofrecer servicios de banda ancha en diferentes regiones como Estados Unidos o Europa. Los expertos de ABI Research han analizado la situación actual de este mercado, y concluyen que la contribución de estos nuevos proveedores el mercado de redes de datos por satélite va a impulsar el mercado a nuevas cotas, con previsiones de alcanzar unos ingresos de 4.100 millones de dólares para el año 2026.

Una de las claves de este crecimiento es que las tecnologías actuales proporcionan unas condiciones de conectividad superiores a las de las ofertas tradicionales, y requieren una infraestructura muy sencilla en tierra, aunque su coste es todavía elevado. Y esto no solo permite dar servicio a un único cliente, sino que se puede proporcionar suficiente capacidad en cada punto como para repartirla entre comunidades enteras que ahora no disponen de acceso a Internet, o solo mediante par de cobre. Así, según los expertos, se logrará romper con la situación actual, en la que solo la mitad de los hogares del mundo tienen acceso a banda ancha fija de calidad.

Las estimaciones de ABI Rsearch son que, gracias al avance tecnológico que suponen los satélites LEO, este año se alcanzará un volumen de 3,5 millones de suscriptores de banda ancha satelital en todo el mundo. Y se espera que esta cifra crezca a una CAGR del 8% hasta 2026, para cuando se llegará a unos 5,2 millones de usuarios. Como comenta Khin Sandi Lynn, analista de ABI Research, “los satélites LEO desempeñarán un papel importante en los servicios de banda ancha por satélite en los próximos años”.

Explica que “los sistemas LEO de satélite de alto rendimiento (HTS) pueden admitir velocidades de varios Gbps por satélite. Orbitando alrededor de 800-1600 km de la superficie de la Tierra, los sistemas LEO ofrecen una gran ventaja de baja latencia entre 30-50 milisegundos, lo que permite que los servicios de banda ancha LEO admitan servicios de baja latencia como juegos en línea y transmisión de video en vivo”.

La clave de este avance tecnológico es la reducción de la latencia, algo fundamental para poder proporcionar servicios digitales actualmente. Porque los satélites CEO empleados tradicionalmente en la industria, sí puede proporcionar conectividad de hasta 100 Mbps. Pero, debido a que se encuentran en una órbita de unos 36.000 kilómetros sobre la tierra, la latencia es demasiado alta, incluso de más de 600 ms. En cambio, los satélites LEO están mucho más cerca de la tierra, y actualmente su capacidad es equiparable a la de la banda ancha por fibra óptica.

Por ahora no alcanzan las velocidades máximas de las ofertas más avanzadas de FTTH, pero e el futuro seguirán evolucionando hasta convertirse en uno de los pilares de la industria de telecomunicaciones a nivel mundial. Los expertos de ABI Research comentan que actualmente las ofertas de proveedores como SpaceX tienen imitaciones, como una velocidad máxima de 100 Mbps y limitaciones de consumo. Pero su gran baza es que la red se está expandiendo a gran velocidad para proporcionar conectividad tanto a consumidores como a organizaciones, desplegando servicios en Norteamérica y Europa, y en poco tiempo en África, Latinoamérica y Asia.

Mientras tanto, sus principales competidores, como Telesat y OneWeb, están enfocándose en los servicios empresariales, pero cabe esperar que expandan su oferta una vez que sus redes se vayan ampliando. Por otor lado, otras empresas tecnológicas están trabajando en su propia tecnología de redes satelitales de órbita baja, aunque todavía no han puesto ningún satélite en órbita.

Los expertos identifican las redes 5G y otras tecnologías de conectividad modernas como serios competidores en ciertos segmentos en los que se están enfocando los proveedores de Internet por satélite. Pero afirman que durante mucho tiempo quedarán ámbitos donde la banda ancha fija o mediante redes móviles no llegará con la suficiente calidad, como las regiones remotas. En estos lugares, las redes de Internet satelital serán la respuesta lógica a los desafíos de conectividad de las personas y las empresas, lo que les garantiza un mercado para mucho tiempo.

En palabras de Lynn, “el desafío del servicio de banda ancha basado en LEO actualmente es el costo de los terminales, que son relativamente altos en comparación con las plataformas satelitales o terrestres existentes. Los operadores de satélites LEO deben encontrar formas de reducir el costo de la terminal. Los paquetes y los precios flexibles podrían hacer que los servicios fueran asequibles para los usuarios de los mercados desarrollados y emergentes. Aunque inicialmente se requieran grandes subsidios de los costos de hardware, la capacidad de aumentar las tasas de adopción ayudará al desarrollo del ecosistema y eventualmente reducirá el costo del hardware”.