La búsqueda de más eficiencia energética impulsa la construcción de edificios inteligentes

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En los próximos cinco años el número de edificios inteligentes va a multiplicarse por más de dos, gracias a que las empresas buscan inmuebles energéticamente más eficientes, y los constructores y promotores ven grandes oportunidades en este modelo de edificación. Aunque por el momento representan una minoría, este tipo de edificios va a convertirse en una tendencia en la construcción de viviendas y oficinas, y en los próximos años aumentará el uso de tecnologías inteligentes y conectadas para reducir el gasto y facilitar la vida y el trabajo en las empresas.

El concepto de edificio inteligente está expandiéndose a medida que os administradores de propiedades comprenden las ventajas que proporciona la tecnología en este ámbito. En este tipo de inmuebles, tanto residenciales como de oficinas, se aprovechan las nuevas tecnologías de conectividad, IA y otras innovaciones para optimizar la gestión de recursos, mejorar la seguridad y facilitar la vida de las personas.

El principal impulsor de esta forma de construir y administrar inmuebles es la reducción del consumo energético, pero el concepto de edificio inteligente ofrece muchas más posibilidades. Según los especialistas de la firma de investigación Juniper Research, los edificios inteligentes son aquellos que utilizan la conectividad para permitir un uso más eficiente de los recursos, a la vez que crear un entorno más seguro y cómodo para sus ocupantes. Pero esta definición simplificada solo recoge algunas de las ventajas que ofrece este avance.

Cuando se combina la conectividad de nueva generación con la inteligencia artificial y otras tecnologías innovadoras asociadas a infraestructura de oficinas y viviendas, se puede mejorar a muchos niveles. Por ejemplo, mediante iluminación y ascensores más inteligentes, sistemas de seguridad pasiva y activa conectados e inteligentes, comunicaciones internas y externas mejoradas, gestión de recursos optimizada y otras mejoras que todavía están por descubrir.

Ante las muchas posibilidades que ofrece este concepto y los casos de éxito existentes, los investigadores de Juniper Research prevén que este año el volumen de edificios inteligentes alcanzará unos 45 millones en todo el mundo, y esperan que la cifra aumente en más de un 150% hasta 2026, cuando podría alcanzar los 115 millones de edificaciones inteligentes. Aseguran que sus investigaciones han revelado que al permitir que los edificios monitoricen y automaticen funciones comunes se logra aumentar la eficiencia general y se mejora significativamente el entorno para los trabajadores y residentes. Por ello, recomiendan a los proveedores de tecnologías para edificios inteligentes que creen plataformas de análisis para obtener el máximo valor posible de sus proyectos.

El uso comercial encabeza el mercado

El estudio que han realizado señala que este año los edificios inteligentes no residenciales representarán alrededor del 90% del gasto en estas edificaciones, un porcentaje que podría mantenerse hasta el año 2026. Esto es un reflejo de cómo la gran preocupación de las empresas por el creciente gasto energético llevará a la búsqueda de ubicaciones más eficientes para sus oficinas. Aunque este progreso se e

Dawnetta Grant, coautora de esta investigación, dice que “es comprensible que los proveedores de plataformas de edificios inteligentes se centren en casos de uso no residencial, ya que proporcionan un mayor retorno de la inversión”. Pero señala que los proveedores no deberían “descuidar la importancia de las implementaciones residenciales, ya que las preocupaciones ambientales se intensifican”.

Crece el mercado de tecnologías para edificios inteligentes

El impulso que está adquiriendo el concepto de edificación inteligente está generando nuevas oportunidades de mercado para los fabricantes de ciertos dispositivos, como los sensores empleados en edificios. Los investigadores prevén que este año los envíos de este tipo de dispositivos alcanzarán 360 millones de unidades, y esperan que la cifra aumente un 204% hasta 2026, cuando podrían llegar a 1.000 millones de unidades enviadas en todo el mundo.

Explican que estos sensores pueden combinarse con plataformas de gestión inteligente para lograr que los edificios sean capaces de adaptarse automáticamente a las condiciones de cada momento, ajustando de forma dinámica las condiciones de iluminación, calefacción y ventilación, reduciendo el consumo al estrictamente necesario.

Esto es solo la punta del iceberg, ya que con una sociedad cada vez más digitalizada existen muchas otras posibilidades para sacar partido a este concepto. Port ello, recomiendan a los proveedores de edificios inteligentes que se asocien con los proveedores de inteligencia artificial para desarrollar soluciones de automatización de edificios más autónomas que reduzcan aún más el consumo energético y proporcionen más posibilidades y ventajas a los entornos de trabajo modernos.