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La conducción autónoma avanza con la integración gradual de nuevas tecnologías

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GMV-BMW

En la próxima década los vehículos autónomos pasarán de ser una idea de los más soñadores a una realidad palpable, pero no el cambio no será disruptivo, sino paulatino. Todavía queda mucho camino que recorrer hasta que los vehículos puedan circular sin conductor, y la industria automovilística está sentando las bases para lograrlo, integrando poco a poco las tecnologías que habilitarán este nuevo paradigma de transporte.

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Más allá del optimismo de los visionarios y entusiastas de la tecnología, la conducción autónoma es un cambio absolutamente radical que no puede asimilarse de golpe. Aunque ya existen tecnologías que permiten a los vehículos circular sin un humano al mando, los problemas para aplicar esto a entornos reales son muchos, y tampoco existe un marco regulatorio adecuado ni infraestructuras que garanticen la fiabilidad del sistema y la seguridad de los conductores y peatones.

Por ello, la introducción de los vehículos autónomos se hará de forma gradual y, conscientes de ello, los fabricantes están introduciendo las tecnologías habilitadoras de la conducción autónoma poco a poco. Esto les permite probarlas paso a paso, sentando las bases de un ecosistema tecnológico que deberá ser absolutamente seguro para la sociedad, o en caso contrario los fabricantes se enfrentarían a cuantiosas multas por su responsabilidad en los posibles accidentes.

Esto queda reflejado en un reciente informe elaborado por la consultora IDC, donde los expertos señalan que cada uno de los niveles de autonomía de los vehículos irá introduciéndose de forma gradual. Estos se corresponden con la clasificación realizada por la Sociedad de Ingenieros Automotrices (SAE), que establece cinco niveles de autonomía. Las estimaciones de IDC son que el volumen de coches capaces de proporcionar una autonomía de Nivel 1 va a pasar de los 31,4 millones de unidades en 2019 a unos 54,2 millones en 2024, siguiendo una tasa crecimiento interanual compuesta a cinco años (CAGR) del 11,5%.

Por ahora, los de Nivel 0 (completamente manuales) representan la inmensa mayoría del parque móvil de vehículos ligeros, pero en IDC afirman que para 2024 el porcentaje de coches con cierta capacidad de autonomía (Niveles 1 a 5) crecerá hasta superar el 50%. El mayor crecimiento en estos años corresponderá a los vehículos de Niveles 1 y 2, que solo ofrecen ciertas capacidades como asistencia de frenado y dirección en determinadas situaciones, por lo que el conductor debe seguir atento a todo.

Los coches de Nivel 3 cuentan con un sistema de conducción autónoma (ADS) propiamente dicho, que puede asumir las tareas de conducción en determinadas situaciones. Pero obligatoriamente requiere la presencia del conductor y su intervención en muchos casos, por lo que el coche no es totalmente autónomo. Esta categoría de vehículos ya está en el mercado, pero no alcanzará un porcentaje destacable hasta finales del período 1019-2024.

Por su parte, los vehículos considerados como de Nivel 4 y 5 (alta automatización o automatización de conducción total) son los que no necesitarían realmente la intervención del conductor en la realización de un trayecto, de principio a fin, con diversos grados de automatización e inteligencia. Estos todavía no existen realmente, aunque algunos fabricantes afirman lo contrario, y los expertos de IDC consideran poco probable que en estos años lleguen a establecerse en el mercado general, al menos los de Nivel 5.

En opinión de Matt Arcaro, gerente de investigación del sector automotriz en IDC, “el camino hacia una mayor autonomía de los vehículos se basará en gran medida en los avances graduales de funciones y capacidades. Aunque los vehículos totalmente autónomos de nivel 4 de SAE captarán los titulares de los medios y ofrecerán un valor tremendo a la sociedad, el impacto del crecimiento de vehículos de los niveles 1 y 2 de SAE durante el período de pronóstico sigue siendo demasiado grande para ignorarlo”.