La realidad aumentada acabará sustituyendo a los smartphones

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Así lo creen los expertos de GlobalData, que ven en la realidad aumentada una tecnología realmente disruptiva, con el potencial de sustituir a los dispositivos móviles personales en un futuro, quizá algo lejano. Por el momento, pronostican que en esta década los ingresos de la industria AR aumentarán un 36% cada año, alcanzando un valor de 152.000 millones de dólares para 2030, gracias a los avances tecnológicos que se están logrando y al auge de los nuevos casos de uso empresariales.

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En sus inicios, las primeras aplicaciones de realidad aumentada que se popularizaron estaban vinculadas al entretenimiento, con juegos y aplicaciones móviles enfocadas al gran consumo. Pero tras este pequeño boom, que no ha tenido demasiada trascendencia, han surgido numerosas aplicaciones en otros campos donde las posibilidades son infinitas, como en la capacitación, la fabricación, el mantenimiento mecánico e industrial, la atención sanitaria, y muchos otros ámbitos.

Mientras tanto, las aplicaciones de consumo se han desinflado, pero los expertos de GlobalData anticipan que la industria de realidad aumentada va a retomar este camino, aportando tecnologías que se podrían convertir en los sustitutos de los smartphones actuales. En su momento, estos dispositivos supusieron una gran revolución, ya que habilitaron el acceso en movilidad a todo tipo de servicios digitales, entre ellos las nuevas formas de comunicación. Poco a poco fueron incorporando mejoras tecnológicas que han permitido desarrollar los smartphones hasta el nivel actual.

Pero, en términos generales, siguen basándose en los mismos conceptos tecnológicos de sus inicios. Estos son, a grandes rasgos, un terminal con sistemas de comunicaciones, posicionamiento, almacenamiento interno y acceso a aplicaciones, pero cuya interfaz se basa en una pantalla táctil. En cambio, la realidad aumentada puede revolucionar la forma de interactuar con la tecnología, apoyándose en otras innovaciones como los asistentes digitales impulsados por IA, que completarían una interfaz en la que no es necesario tocar un dispositivo físico, solo llevarlo puesto.

Aunque el verdadero valor que aporta la realidad aumentada en sí es el acceso visual a una enorme cantidad de metadatos que proporcionan información sobre el mundo que nos rodea. Esto se puede hacer actualmente con la cámara de un móvil, pero no se logra en nivel de integración en la actividad diaria que sí puede proporcionar un sistema de visualización de AR, con el que solo hace falta mirar.

Esta idea, que hasta hace unos años era propia de las novelas, el manga y las películas de ciencia ficción, es en lo que están trabajando los innovadores del campo de la realidad aumentada, y en el futuro probablemente podría ser el estándar en las tecnologías de uso personal. Queda mucho camino por delante para lograr este objetivo, pero los expertos de GlobalData creen que en las próximas décadas lo veremos hecho realidad.

Por el momento, la industria de realidad aumentada ha tenido que reinventarse para salir de esos inicios muy populares en las aplicaciones de consumo, creando nuevas soluciones enfocadas a diferentes ámbitos profesionales. Este es el camino hacia la rentabilidad que necesitan para seguir desarrollando su tecnología y aumentando su mercado en los próximos años. Desde GlobalData prevén que para el año 2030 los ingresos de AR se habrán multiplicado por 22 (CAGR del 36%), llegando a unos 152.000 millones de dólares, una enorme diferencia con respecto al valor estimado de la industria en 2020, que estaba en unos 7.000 millones.

En la investigación que ha realizado, Rupantar Guha, director de proyectos asociado del equipo temático de GlobalData, elucubra sobre las posibilidades futuras de la realidad aumentada. Y dice: “imagínese llevar unas gafas con la potencia informática de un teléfono inteligente. Se activa con su voz y reconoce lo que ve, dónde se encuentra y el contexto en el que está operando. Un dispositivo de este tipo puede reemplazar al teléfono inteligente como el dispositivo conectado principal que llevan los usuarios, pero eso está a algunos años de hacerse realidad”.

Aunque recalca que las empresas de realidad aumentada que se involucren en esta línea de desarrollo son la que más posibilidades tendrán de participar en una nueva disrupción que podría superar a la que causaron en su día los smartphones. Porque las aplicaciones de este concepto abarcan todos los ámbitos en los que la realidad aumentada tiene cabida, desde el mercado de consumo a las aplicaciones empresariales.

Guha explica que la realidad aumentada todavía tiene que superar muchos escollos tecnológicos, pero está captando el interés de muchas industrias por su gran potencial, y en esta década verá florecer su mercado. Para ello la tecnología AR se apoyará en el metaverso que se está creando como consecuencia de la digitalización, lo que le ayudará a posicionarse en un primer plano del panorama tecnológico. De hecho, muchos expertos ya comentan que el potencial disruptivo esta tecnología supera, incluso, al de la inteligencia artificial.

En las conclusiones de su informe, Guha dice que “la realidad aumentada será una tecnología clave en el futuro del trabajo. La pandemia de COVID-19 ha impulsado la adopción empresarial de AR en sectores como la atención médica, la aplicación de la ley y la fabricación, principalmente para la colaboración remota”. Opina que “las empresas continuarán adoptando AR en los próximos años, pero el alto costo de los sistemas de visualización y gafas inteligentes será una barrera para la adopción generalizada a corto plazo. Sin embargo, para 2030, las empresas representarán la mayor parte de los ingresos del mercado de AR”.