La monitorización remota ayuda a mejorar la atención sanitaria

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Según los expertos, las tecnologías digitales aplicadas a la monitorización remota de los pacientes desde sus propios hogares ayudan a mejorar la atención sanitaria, y contribuyen a la lucha contra la pandemia. Y no solo en estos entornos, sino que los hospitales también se pueden beneficiar de estas tecnologías, reduciendo el riesgo de contagio de los profesionales sanitarios al limitar el contacto con los enfermos.

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Si hay un sector que está acelerando su transformación digital este año es el sanitario, que está adoptando las nuevas tecnologías a un ritmo acelerado para luchar contra la pandemia de COVID-19. El avance imparable de la enfermedad está suponiendo un gran reto para muchos hospitales y centros de atención sanitaria, que se están enfrentando a unas condiciones muy duras. Y los profesionales de la salud son los más afectados por esta difícil situación, ya que se exponen constantemente a grandes riesgos y dificultades para garantizar los servicios manteniendo las necesarias condiciones de seguridad.

Ante esta situación, ciertas tecnologías están encontrando su lugar natural en el ámbito de la atención y el cuidado sanitario, principalmente las que permiten la monitorización remota de los pacientes. Según las últimas investigaciones realizadas por la Sanitas, los sistemas de telemonitorización están demostrando ser de una ayuda indispensable para controlar con seguridad el estado de pacientes con diversas enfermedades, minimizando el riesgo de contagio para ellos y para los propios profesionales de la salud.

Además, una vez que se da el alta a los pacientes con enfermedades que requieren un seguimiento, los sistemas de monitorización remota están demostrando ser muy útiles para controlar sus condiciones, sin que deban acudir constantemente a los centros médicos. Por ejemplo, para enfermedades crónicas como la hipertensión y el sobrepeso, o para enfermedades potencialmente peligrosas como la COVID-19. Estas capacidades se proporcionan a través de una nueva generación de wearables que se conectan a sistemas centrales en los que se utilizan tecnologías como la inteligencia artificial.

Como explican desde Sanitas, en su caso han desarrollado el programa Salud Conectada, que aprovecha estas tecnologías para controlar el estado físico de los pacientes tras el alta hospitalaria, reduciendo la necesidad de acudir a los hospitales, donde se eleva mucho el riesgo de contagio de enfermedades como la COVID-19. Como explica José Francisco Tomás, director general de Sanitas Hospitales, “la digitalización nos ha permitido seguir en remoto a nuestros pacientes tras ser dados de alta del hospital, lo cual ha evitado que tuvieran que acudir al centro para su control y ha puesto a su alcance todos los recursos asistenciales que requerían”.

Esta estrategia nace de los diferentes estudios que han realizado los principales expertos de Sanitas, encabezados por el doctor César Morcillo, director médico del Hospital Digital Sanitas, cuyo trabajo avala el gran valor que proporciona el uso de dispositivos wearables para monitorizar a distancia las constantes de los pacientes. Como explica en un reciente artículo médico, “nuestra hipótesis era que podíamos ofrecer a estas personas una alternativa de atención mucho más segura y constante que las citas presenciales en el hospital. Y los resultados han validado completamente nuestro punto de partida”.

Así, Sanitas afirma que el programa de Salud Conectada ha permitido detectar alertas por dolor en el 80% de los pacientes de COVID-19 y el descenso en la saturación de oxígeno en el 12% de pacientes. Esto ha permitido tomar decisiones médicas para controlar la situación sin que el paciente tenga que acudir al médico, salvo en los casos en los que es verdaderamente necesario. Y Morcillo destaca que “ninguna de las personas que hemos telemonitorizado ha requerido reingreso hospitalario. Las 95 personas incluidas en el estudio han tenido una evolución satisfactoria y controlada por el equipo médico”.

Los expertos están convencidos de que en la próxima década la monitorización remota de constantes vitales a través de dispositivos conectados va a consolidarse en la industria de la salud. Esto permitirá enfrentarse a unas cifras que asustan, como que para 2030 se duplicará la incidencia de patologías crónicas en personas de más de 65 años. Especialmente cardiopatías y otras patologías relacionadas con el sobrepeso.

Después de realizar varias investigaciones, Morcillo explica que “la evidencia científica cada vez es más clara en este sentido, puesto que hemos comprobado que el uso de aplicaciones móviles realmente puede ser efectivo en el proceso de pérdida de peso, siempre como apoyo a la atención médica especializada. El paciente está mucho más vinculado con el proceso y esto ayuda, además, a que él mismo pueda estar más informado y sea mucho más consciente del tratamiento y de adquirir mejores hábitos”.