La telemedicina impulsará el ahorro en la industria sanitaria

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Gracias a la telemedicina los médicos han podido atender a muchos pacientes a distancia, evitando que deban acudir a los centros de salud y hospitales, salvo en caso necesario. Durante la pandemia, esta estrategia ha demostrado su efectividad y su capacidad para ahorrar costes, por lo que la industria sanitaria tiene planes para expandirla, y espera ahorrar unos 21.000 millones de dólares para el año 2025.

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El principal objetivo de la telemedicina durante la pandemia ha sido evitar la afluencia masiva de personas a los centros médicos para contener mejor la expansión de la pandemia. Esto se fundamenta en que muchos servicios que tradicionalmente se dan en los centros de atención primaria y hospitales no requieren realmente la presencia de los pacientes, por ejemplo, durante el seguimiento de muchas dolencias y enfermedades, o para diagnósticos simples de enfermedades comunes.

Identificando adecuadamente la verdadera necesidad de los pacientes de recibir una atención presencial y ofreciendo soluciones adaptadas a las necesidades concretas de cada persona, la industria de la salud ha podido minimizar los contagios y hacer más eficientes sus procesos. Esto ha demostrado ser una estrategia muy inteligente y, además, tener un gran potencial de ahorro de costes, por lo que las instituciones y las empresas de la salud van a potenciar este modelo de atención sanitaria en el futuro.

Según las cifras publicadas en el último estudio de Juniper Research sobre el sector, la telemedicina permitirá a la industria ahorrarse unos 11.000 millones de dólares este año 2021, una cifra que podría crecer a una CAGR del 80% hasta 2025, para cuando podría ser de unos 21.000 millones de dólares. Esto se logrará empleando tecnologías como las teleconsultas, la monitorización remota de pacientes y los chatbots.

Las teleconsultas se convertirán en uno de los servicios clave para la industria, y cuentan con el mayor potencial de ahorro, ya que permiten un contacto remoto entre los médicos y los pacientes mediante diversos canales telemáticos. Aunque estos servicios requieren que los pacientes y los médicos dispongan de ciertas tecnologías habilitadoras, por lo que este nivel de ahorro solo se alcanzaría en las economías más desarrolladas, principalmente en Norteamérica y Europa.

Según las cifras de este informe, en 2019 el número de teleconsultas a nivel global fue de más de 280 millones, una cifra que creció hasta 348 millones el año pasado, impulsada por la pandemia. Esto ha obligado a introducir a terceras partes en el ecosistema de telemedicina, que proporcionan tecnologías y canales fundamentales para proporcionar estos servicios. Pero su papel está limitado por las regulaciones existentes en muchas regiones, por lo que los expertos creen que para que la telemedicina prospere se deben llevar a cabo cambios en estas leyes.

Esto se debe a que la industria sanitaria no puede llevar a cabo por sí sola los cambios tecnológicos que se requieren para brindar servicios eficientes. Esto implica adoptar nuevas tecnologías digitales, plataformas de software y dispositivos conectados de uso sanitario, campos en los que se requiere la intervención de expertos y que tienen un coste de desarrollo importante. Asimismo, hay que considerar otras cuestiones importantes, como la protección de datos, un factor que genera muchas preocupaciones a las autoridades y las organizaciones vinculadas a la atención sanitaria.

Por ello, los expertos coinciden en que es necesario que los reguladores se pongan manos a la obra para desarrollar nuevas normativas que blinden los derechos de las personas, pero que permitan la colaboración entre los proveedores de la salud de todos los tamaños, públicos y privados, con terceras partes capaces de proporcionar el ecosistema digital necesario para proporcionar servicios de telemedicina verdaderamente útiles, seguros y eficaces.

En opinión de Adam Wears, autor de esta investigación, “cualquier desregulación debe garantizar que no se socave la confidencialidad del paciente. Además, recomendamos que los servicios de teleconsulta innovadores y emergentes se integren en las tecnologías de atención médica existentes, como los registros médicos electrónicos, para maximizar sus beneficios para los proveedores de atención médica”. En cualquier caso, las autoridades europeas y norteamericanas, cada una a su manera, están trabajando para desarrollar un nuevo marco regulatorio para la telemedicina, mejorando las condiciones y la rentabilidad del sector de la salud, más allá de la pandemia.