Edificios más inteligentes para alcanzar los objetivos de sostenibilidad

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A lo largo de esta década el sector de la construcción se verá obligado a realizar una profunda transformación para lograr que tanto la industria como sus edificaciones sean más sostenibles. Para cumplir con los objetivos de lucha contra el cambio climático impulsarán la construcción de edificios inteligentes que permitan una mejor gestión de recursos como la energía, reduciendo al mínimo sus emisiones netas de carbono.

Los objetivos del acuerdo de París sobre el cambio climático establecen que el sector de la construcción debe alcanzar cero emisiones netas de carbono para el año 2050, y que todos los nuevos edificios deben estar a este nivel para el año 2030. Actualmente los edificios representan en torno al 30% del consumo mundial de energía y generan un 28% de las emisiones de carbono relacionadas con la energía, cifras que los gobiernos quieren reducir al mínimo posible en esta década.

Según las cifras recogidas en el último informe elaborado por Commscope, actualmente solo un 1% de los edificios del mundo presumen de generar cero emisiones netas de carbono, y los gobiernos instan a la industria, a los administradores de edificios y a los promotores inmobiliarios a introducir tecnologías que los hagan más sostenibles.

Esta investigación revela que el 70% de las organizaciones tienen una o más posibilidades de tener una o más instalaciones con emisiones netas de carbono de cero o casi cero en los próximos 10 años, un 7% más que en 2019. Los investigadores consideran esto como un buen signo, pero afirman que queda mucho trabajo por hacer para alcanzar los objetivos, y que la tecnología puede tener un papel fundamental para reducir las emisiones operativas.

Los expertos señalan que para los edificios nuevos y los restaurados o modernizados se podría alcanzar este nivel de sostenibilidad mediante esquemas de compensación de carbono. Esto requiere una reducción de las emisiones generadas por los productos utilizados, las cadenas de suministro involucradas y la propia forma de construcción. Pero otro punto importante está en las operaciones, ya que la huella de carbono que generan los edificios tiene mucho que ver con el nivel de eficiencia en el consumo energético, algo que se podría reducir mediante la compra de energía renovable y el uso de estrategias de alta eficiencia en combinación con planes de compensación.

Aquí es clave el concepto de edificios inteligentes, que permiten monitorizar y optimizar el consumo energético a través de infraestructuras y sistemas de gestión más eficientes. Muchos administradores han comenzado a utilizar tecnologías digitales para mejorar la gestión del espacio, la programación de salas o el control de acceso, pero en el futuro deberán ir más allá. Así, la nueva generación de edificios inteligentes emplea conectividad fija, inalámbrica y celular para proporcionar a los inquilinos y visitantes una mejor experiencia, y aprovechando la red de los edificios se pueden implementar tecnologías como sistemas IoT, HVAC inteligente, controles de seguridad biométricos y sistemas inteligentes de gestión del agua.

Para crear espacios más sostenibles en los nuevos edificios inteligentes es vital contar con acceso a datos más precisos de consumo de energía en tiempo real. Esto permite conocer mejor cómo y cuándo se usa la energía en las instalaciones, y para ello se deben implementar dispositivos de monitorización conectados mediante redes de cable y/o inalámbricas que proporcionen acceso a los datos, y software que analice la información para extraer información más precisa y ayude a establecer políticas que mejoren la eficiencia y sostenibilidad de los edificios, especialmente en los de uso comercial.

Los responsables de esta investigación creen que alcanzar los objetivos de cero emisiones netas de carbono no solo son importantes desde el punto de vista ético y moral, sino que también tienen un claro sentido comercial. Afirman que tres cuartas partes de los compradores Millenial están cambiando sus hábitos de compra para reducir su impacto en el medio ambiente, y un 54% de la Generación Z y un 50% de los Millenials estarían dispuestos a pagar un 10% más por productos sostenibles. Este cambio de punto de vista no solo se refiere al consumo de bienes y servicios, sino que se está extendiendo al ámbito inmobiliario, y cada vez más personas se interesan por los edificios más inteligentes y sostenibles.

En lo que se refiere a la sostenibilidad de las edificaciones hay varias estrategias y tecnologías importantes, entre las que destaca la inversión en energías renovables, la eficiencia energética y la tecnología de construcción inteligente, áreas en las que se ha centrado la industria en 2021. Pero para que un edificio sea inteligente es fundamental contar con una conectividad ubicua, confiable y de alto rendimiento que permita la obtención de datos en tiempo real. En los próximos años esta tecnología se convertirá en un aspecto clave tanto de los campus y edificios inteligentes como de los proyectos de Smart City, donde la conectividad es incluso más importante.

Los avances en este sentido impulsarán la adopción de objetos y sistemas conectados, que estarán respaldados por la computación perimetral, que permite el procesamiento y el análisis en la propia ubicación de los dispositivos, en un espacio inteligente. Los expertos prevén que en el futuro la convergencia de la red impulsará la integración entre las aplicaciones de instalaciones y administración de bienes raíces, permitiendo construir un ecosistema de TI y edificios enlazados por una sola infraestructura de red simplificada.

Esto abarcará numerosas aplicaciones, como la conectividad WiFi y celular dentro de edificios, la iluminación y sensores inteligentes, los sistemas de seguridad y control de accesos informatizados y la automatización de edificios. Estas tecnologías confirmarán todo un ecosistema digital de edificios (y ciudades) inteligentes que permitirá alcanzar el objetivo de cero emisiones netas de carbono a lo largo de esta década.