La tecnología de detección 3D en smartphones se expande a nuevos ámbitos

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Aunque no se trata de una tecnología nueva, la detección 3D está comenzando a verse cada vez más en los dispositivos móviles, con unas pocas marcas que ya han integrado esta tecnología en sus modelos insignia. Gracias a las cámaras 3D los smartphones adquieren nuevas capacidades para, por ejemplo, reforzar la seguridad o mejorar el desempeño de la realidad aumentada. Pero los expertos dicen que sus posibilidades van mucho más allá de los smartphones y otros dispositivos de consumo, y se espera que su uso se popularice en otras industrias como la fabricación o la automoción.

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La detección en tres dimensiones está comenzando a captar la atención dentro de la industria de smartphones, gracias a la incorporación de esta tecnología en los nuevos terminales de Apple, y en ciertos modelos de otras marcas, como Honor y, anteriormente, Huawei. En su último informe anual ‘3D Imaging and Sensing’, los investigadores de Yole Intelligence, pertenecientes al recientemente consolidado Yole Group, anticipan que el mercado de tecnologías de detección 3D alcanzará un valor de 16.700 millones de dólares, y esto se logrará a medida que los fabricantes de dispositivos Android integren este tipo de sensores en sus móviles.

Pero, aunque el origen de esta tecnología está en la industria de smartphones, su alcance está ampliándose a otros mercados como el de la industria automotriz, el sector industrial y otros segmentos del gran consumo. En este camino los expertos de Yole dicen que el mercado de detección 3D deberá enfrentar una serie de desafíos, pero hay un buen punto de partida, que es el impulso que tuvo el año pasado la venta de cámaras 3D para móviles y dispositivos de consumo, con unos ingresos de 3.600 millones de dólares y unos envíos de 326 millones de unidades.

Estas cifras superaron las previsiones anteriores de estos investigadores, que ahora pronostica una expansión de esta tecnología a los fabricantes de dispositivos basados en Android. Aunque tienen un fuerte competidor en los sistemas de lectura de huella traseros, laterales o situados bajo las pantallas, las cámaras 3D pueden aportar muchas otras capacidades no relacionadas con la seguridad en los móviles.

Otro reto que puede dificultar la introducción masiva de la detección 3D en los móviles es la escasez de aplicaciones que puedan sacar partido a esta tecnología. Por el momento solo hay unos pocos juegos y aplicaciones de AR que puedan sacar partido a la detección 3D. Pero gracias a la popularidad de los dispositivos de Apple, se espera que en los próximos años surjan muchas otras aplicaciones que aprovechen las numerosas posibilidades de la detección 3D en estos dispositivos.

Según los investigadores de Yole, esto irá calando poco a poco entre los consumidores y los fabricantes acabarán integrando esta tecnología en sus terminales. Siguiendo el ejemplo de Huawei, que ya lo hizo en su día, pero que entonces no pudo apoyarse en un ecosistema de aplicaciones enfocado a la detección 3D. El último ejemplo que se ha producido en el mercado Android es Honor, que ha integrado la detección 3D en su modelo insignia Magic 4 Pro.

A pesar de los retos que hay por delante, los expertos se muestran optimistas y esperan que el mercado de detección 3D en teléfonos móviles podría crecer a una CAGR del 11,9% hasta 2027, pudiendo alcanzar para entonces un valor de 6.600 millones de dólares. Mientras tanto, están surgiendo otros mercados para esta tecnología, como la robótica, los cerrojos inteligentes o el fitness inteligente, que están ganando tracción. Y también hay expectativas de que esta tecnología de detección 3D pueda aplicarse a la visión artificial en la industria de fabricación, mejorando las prestaciones de los sensores de imagen que se emplean actualmente en el control de calidad y en la supervisión de las operaciones.

Por otro lado, los expertos prevén que el desarrollo del metaverso puede abrir nuevos caminos para la expansión de la tecnología de detección 3D proveniente de los smartphones, que permitirá funciones tan novedosas como el seguimiento de expresiones faciales, ojos y labios, que proporcionará más realismo a los avatares que se utilizarán en los ecosistemas virtuales.

Todos estos usos son interesantes y podrían tener mucho futuro, pero donde se espera una mayor expansión de las tecnologías de detección 3D móviles es en la industria de automoción. Los expertos creen que va a ser un componente fundamental de los vehículos autónomos y de los coches conectados, complementando a otras tecnologías como LiDAR o, incluso, sustituyéndolas.

A pesar de que LiDAR se está posicionando como un elemento clave para el mapeo del entorno, las cámaras 3D que provienen del ámbito de los móviles pueden ofrecer una solución funcional y menos costosa, y los expertos esperan que esto incentive las ventas en este segmento de clientes. Sus estimaciones son que el mercado de detección 3D en la automoción podría crecer de 530 millones de dólares en 2021 a unos 3.010 millones en 2027.