La Unión Europea propone una nueva ley para impulsar la industria de chips

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Todos los indicios apuntan a que la crisis de semiconductores va a prolongarse más allá de 2022, un problema que la Unión Europea quiere atajar impulsando su propia industria de chips. Para abordar este reto la Comisión Europea acaba de presentar una propuesta de ley con la que pretende acelerar el desarrollo de un nuevo ecosistema de fabricación, que sumará esfuerzos con otras iniciativas similares que ya están en marcha, como las recogidas en el plan Brújula Digital 2030.

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La escasez de semiconductores se ha agravado en el último año, revelando la debilidad de una cadena de suministro excesivamente dependiente de los países productores en Asia, y su solución no será fácil ni rápida. Los expertos de la industria y los propios fabricantes han reconocido que la crisis se prolongará varios años, y las industrias que más problemas están teniendo demandan soluciones diferentes a las planteadas por los proveedores. Estos están teniendo grandes beneficios por el desajuste constante entre oferta y demanda, y su estrategia para incrementar la disponibilidad de chips es construir nuevas fábricas para aumentar la producción.

Esta estrategia se alimenta de sus propias inversiones y del apoyo financiero y fiscal que están recibiendo de los gobiernos en los países productores, pero lograr estos objetivos llevará varios años. Ante esta realidad, regiones que no cuentan con una industria de semiconductores desarrollada están planteándose otras estrategias, y uno de los ejemplos más claros está en la Unión Europea. Las autoridades de la UE quieren impulsar el desarrollo tecnológico con iniciativas como el plan Brújula Digital 2030, que establece una serie de objetivos para esta década, entre los que está el estímulo a la industria de fabricación de chips en la región.

Pero la realidad es que las metas que plantea no lograrán que Europa alcance una posición realmente destacada en esta industria, que permita un mayor autoabastecimiento de las diferentes categorías de semiconductores de alta demanda. Por ello, la Comisión Europea ha presentado este miércoles un nuevo plan específicamente diseñado para impulsar la fabricación de chips en la UE. Esta propuesta contempla la creación de una Ley europea de Chips, que incentive el desarrollo de la industria local y permita alcanzar una mayor autosuficiencia e independencia de los mercados tradicionales.

En su presentación, la presidenta de la UE, Ursula von der Leyen, ha afirmado que las tecnologías digitales se han convertido en factores fundamentales para el desarrollo de la economía y la sociedad, una opinión compartida por todos los países de la Unión. Por ello, considera que es vital invertir en la soberanía tecnológica europea, y ha dicho que “tenemos que redoblar los esfuerzos para dar forma a nuestra transformación digital de acuerdo con nuestras propias reglas y valores”.

En este contexto, ha puesto en valor la gran importancia que tienen y tendrán en el futuro los semiconductores para disponer de las tecnologías de uso común y los nuevos avances como el transporte inteligente. Y pone sobre la mesa que la baja disponibilidad de chips está afectando gravemente a industrias clave de la UE, como la automotriz, por lo que es necesario intervenir para que esto no siga dañando la economía europea.

Pero asegura que “mientras la demanda global se ha disparado, la participación de Europa en toda la cadena de valor, desde el diseño hasta la capacidad de fabricación, se ha reducido”. En su opinión, el problema es que dependemos casi completamente de los chips de última generación fabricados en Asia, por lo que el problema no es solo de competitividad, sino de soberanía tecnológica, y ha dicho que desde la Comisión están enfocándose en acabar con esta falta de independencia.

Por ello han presentado la propuesta de una nueva ley europea de chips, y ha asegurado que “necesitamos unir nuestras capacidades de investigación, diseño y prueba de clase mundial. Necesitamos coordinar la inversión nacional y de la UE a lo largo de la cadena de valor. El objetivo es crear conjuntamente un ecosistema de chips europeo de vanguardia, incluida la producción. Eso garantizará nuestra seguridad de suministro y desarrollará nuevos mercados para la tecnología europea innovadora”.

La Comisión Europea reconoce que se trata de una tarea enorme y abrumadora y, aunque muchos creen que no es posible, lo mismo ha pasado con otras tecnologías europeas en las que no se confió, y que finalmente se han creado con éxito, como por ejemplo el sistema de satélites Galileo. Ahora considera que es el momento de ser audaces de nuevo, porque la magnitud del problema es asimismo una oportunidad para cambiar la posición de Europa en la industria y el mercado tecnológico global, en concreto en el campo de los semiconductores de nueva generación.