Rusia quiere imponer un impuesto digital a las tecnológicas extranjeras

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El gobierno ruso está decidido a fortalecer el sector tecnológico nacional a través de una estrategia proteccionista y de estímulo, que ahora ha dado un paso más allá para combatir la supremacía extranjera. Esta semana ha anunciado un nuevo plan con el que pretende imponer un impuesto a los proveedores de servicios digitales extranjeros, con el fin de combatir las prácticas fiscales de estas empresas tecnológicas y favorecer a la industria local.

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Esta semana la agencia Reuters ha dado a conocer que el gobierno ruso ha presentado un nuevo plan para potenciar la industria tecnológica nacional, en el que incluyen un impuesto para las empresas de servicios digitales extranjeras. Se trata de un paso más en su estrategia para impulsar el sector que, de ser finalmente aprobado, establecerá un nuevo régimen fiscal para las multinacionales tecnológicas que quieran prestar sus servicios en el país, una medida que entraría en vigor en noviembre de este año.

Anteriormente, el Parlamento ruso ya había lanzado otras estrategias que imponían ciertas condiciones a las tecnológicas extranjeras, como la obligatoriedad de establecer oficinas dentro de sus fronteras a partir de enero de 2022, entre otras. A esto acompañaban importantes sanciones para las empresas que no cumplieran con estos requisitos, que han causado rechazo entre las compañías de países como Estados Unidos, uno de los objetivos más claros de las políticas restrictivas del país. También está sobre la mesa la propuesta para bloquear las redes sociales extranjeras, aunque por ahora no se ha materializado. 

En los últimos años ha lanzado otras regulaciones para potenciar su sector tecnológico, como la exigencia de que las empresas digitales que operan en el país deban almacenar los datos de los ciudadanos rusos en centros de datos ubicados dentro de sus fronteras. Esta se propuso en 2014, siguiendo una corriente similar a la que se ha establecido en Europa con el reglamento GDPR. Y la más radical de todas es el plan para la creación de una red de Internet nacional alternativa a la que opera en el resto del mundo. Esta pasará por nodos controlados por el gobierno, limitando el poder de las empresas que dominan el ecosistema tecnológico mundial. Las primeras pruebas comenzaron a principios de 2020, pero actualmente este ambicioso plan se encuentra en stand by, ya que el gobierno dedidió posponer las pruebas de su red a causa de la incertidumbre económica generada por la pandemia.

Otra medida para estimular el sector tecnológico fue la ley que pretendía obligar a que todos los dispositivos electrónicos que se vendieran en el país, como smartphones, Smart TVs y ordenadores, tuvieran preinstalado software desarrollado en Rusia, y no el sistema operativo estándar de cada proveedor. Se suponía que esta regulación entraría en vigor en julio de 2020, pero la pandemia pospuso estos planes hasta abril de este año. Ahora, todos los dispositivos que entren en el mercado del país deberán tener preinstalado software ruso.

Como explican en Reuters, este nuevo plan vendrá a reforzar su estrategia de soberanía digital, para combatir las prácticas fiscales de las empresas extranjeras que prestan servicios en Rusia, qeu en los últimos años han ido trasladando sus sedes a países con beneficios fiscales, como Luxemburgo o Irlanda, La Unión Europea también está tratando de combatir estas estrategias, aunque se ha paralizado el proyecto para imponer una tasa digital en la UE, a la espera de que se materialice el nuevo marco regulatorio que está preparando la OCDE. Pero Rusia, que también ha participado en este proceso, ha decidido dar un paso al frente para frenar la fuga de capital en forma de impuestos que no se pagan en el país.