La industria minera aborda la digitalización con calma

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En la próxima década las empresas de la industria minera comenzarán a adoptar tecnologías digitales para mejorar sus operaciones, facilitar el trabajo y reducir los tiempos de inactividad. Aunque lo harán a un ritmo más lento que otros sectores, ya que por ahora no tienen una percepción clara de los beneficios que pueden ofrecer las innovaciones digitales en su campo, y los proveedores deberán replantear su estrategia para comunicar mejor sus ofertas y posicionarse frente a la competencia.

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Las empresas de la industria minera se encuentran entre las que menos han avanzado en el ámbito digital, aunque existen soluciones digitales específicas que proporcionan ventajas importantes para mejorar la eficiencia y acelerar procesos. Especialmente en lo que se refiere a los estudios geológicos que realizan para conocer las condiciones del suelo, para el seguimiento y la seguridad de los trabajadores. Esto proporciona más eficiencia, desde la planificación hasta el trabajo de extracción, procesamiento y logística, pero muchas empresas están siendo tímidas a la hora de invertir en tecnologías digitales, y el sector está muy por detrás de otrss industrias en cuanto a la digitalización.

Según una investigación realizada por ABI Research, en esta década la industria comenzará a invertir más en la transformación digital, y se espera que el gasto en nuevas tecnologías aumente a una CAGR del 5,2% hasta 2030, alcanzando para entonces unos 9.300 millones de dólares en todo el mundo. Estas inversiones se centrarán fundamentalmente en garantizar la seguridad de los trabajadores, uno de los puntos críticos de la actividad minera, y en mejorar la productividad, aunque las soluciones digitales para la industria abarcan más aspectos del negocio.

En opinión de Michael Larner, analista principal de industria y fabricación en ABI Research, “si bien las necesidades son críticas, los proveedores de tecnología no pueden asumir que los despliegues de ejemplo de otras verticales se harán eco en las empresas mineras”. Explica que hasta ahora las empresas mineras independientes se han fijado en los criterios de inversión de las más grandes, siguiendo un camino similar en la medida de sus posibilidades. Por ello, cree que “los proveedores deberán ser pacientes y apoyar a los socios para desarrollar su credibilidad en la vertical”.

Larner comenta que las grandes empresas de la industria ya están dándose cuenta de los beneficios que puede aportarles la digitalización en ciertos aspectos de su actividad, con ejemplos como Rio Tinto, que en los últimos 13 años ha apostado fuerte por la automatización, adoptando una gran flota de camiones autónomos y, más recientemente, también de trenes autónomos. Esta ha sido en los últimos tiempos una de las tecnologías más interesantes para las grandes empresas de la industria, pero ahora el gasto se centrará más en las infraestructuras de red 4G/5G, que permitirán recopilar datos para mapear las explotaciones mineras o utilizar drones para capturar imágenes que mejoren este mapeado, que es la base sobre la que después se gestionan las flotas de transporte automatizado.

A esto acompañará el software de análisis de datos, donde proveedores como IntelliSense.io, Seeq y Senseye están ofreciendo soluciones específicas para la industria minera que están generando mucho interés, ya que son de mucha ayuda para evitar los tiempos de inactividad no planificados. Larner también destaca el papel de proveedores como Strayos, cuyas soluciones permiten anticipar el impacto de las explosiones en las minas a cielo abierto, algo que afecta sensiblemente al ritmo de trabajo en estas explotaciones. Y pronostica que este tipo de software contribuirá a que el gasto en análisis de datos aumente a una CAGR del 8,9% en esta década, alcanzando un total de 1.400 millones de dólares para 2030.