Avances en telemedicina para 2023

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La industria de la salud está muy interesada en adoptar servicios de telemedicina para mejorar la atención sanitaria y optimizar los costes reduciendo las visitas innecesarias. En 2023 se verán importantes avances en este sentido, a medida que las empresas del sector incorporen nuevas tecnologías para brindar servicios innovadores y personalizados a los pacientes.

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A raíz de la pandemia muchas empresas del sector sanitario han lanzado servicios enfocados a la atención sanitaria remota, abriendo nuevos caminos para la industria. En un principio, estos servicios fueron improvisados, ya que era necesario enfrentarse al aluvión de peticiones de atención por el gran volumen de enfermos, pero poco a poco han ido depurándose para dar lugar a servicios mejor enfocados. Y los proveedores de tecnología están centrándose en nuevos dispositivos, aplicaciones y plataformas que ayudarán a la industria a crear servicios innovadores, personalizados y más útiles, que ayudarán a rediseñar muchos campos de la atención sanitaria.

Los expertos de Forbes se hacen eco de los datos proporcionados por The Journal of American Medical Association, que indican que las visitas de telesalud aumentaron de 840.000 en 2019 a 52,7 millones en 2020. Y, según los datos proporcionados por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EEUU, en 2021, el 37% de los adultos recurrieron a servicios de telemedicina. Tras superarse la peor etapa de la pandemia de COVID-19, en 2022 se relajó este auge de la telemedicina, pero en este tiempo la industria ha madurado sus enfoques de lo que serán los servicios de atención y seguimiento telemático.

En su informe, Jiang Li, del Consejo de Tecnología de Forbes, comenta que los grandes avances logrados en los primeros años de la pandemia sentarán las bases del futuro de la telemedicina, y a partir de 2023 se realizarán importantes avances que acompañarán a la transformación digital del sector. Entre ellos destacan la monitorización remota de pacientes (RPM), los ensayos clínicos descentralizados (DCT) y diferentes fórmulas de telemedicina. Muchos de estos avances no serán individuales, sino que estarán interrelacionados, y la industria tendrá que abordar diferentes desafíos para consolidar los nuevos modelos de telemedicina y telesalud.

Evolución de la monitorización remota de pacientes

Uno de los pilares de la telemedicina está en la capacidad para monitorizar las condiciones de los pacientes a distancia. El futuro ecosistema RPM se basará en el uso de una amplia variedad de dispositivos y sensores médicos conectados, que se apoyarán en los dispositivos móviles y las plataformas de la nube para capturar y transmitir los datos, y en software capaz de analizarlos y extraer conclusiones útiles para conocer el estado de los pacientes.

El auge de los wearables de monitorización de actividades contribuirá a expandir el conocimiento de las personas sobre las tecnologías que ofrecen una monitorización de sus constantes, y los fabricantes han ido incorporando tecnologías y sensores enfocados a controlar mejor la actividad cardíaca o la saturación de oxígeno en sangre, dos métricas clave para el seguimiento de muchas dolencias.

Aunque la mayoría no ofrece una precisión de grado médico, algunos fabricantes sí están viendo el potencial de incorporar tecnologías certificadas con estándares de la industria, como las alertas de fibrilación auricular y otros desajustes cardíacos. Aunque el hardware necesita avanzar para alcanzar un nivel aceptable para la industria sanitaria, cabe esperar que esto se logrará en un plazo razonable, y el verdadero reto se encuentra en el software. En Forbes indican que, para habilitar una monitorización eficaz de los pacientes es vital que las plataformas de recopilación y análisis de datos sean lo suficientemente agnósticas como para integrarse perfectamente en un sistema de recopilación, entrega y análisis de datos viable para la industria de la salud.

Brecha digital en el sector sanitario

En 2023 se verán avances en este sentido, pero también habrá otros retos a superar, como la escasez de personas cualificadas para trabajar con los nuevos sistemas de atención sanitaria a distancia. En sus investigaciones, Forbes ha determinado que el 56% de los médicos creen que dentro de diez años utilizarán la inteligencia artificial como base para la toma de decisiones clínicas. Pero un 70% considera que la tecnología de salud digital es abrumadora, y no se sienten preparados para utilizarla correctamente.

Esta brecha digital deberá cerrarse para que los profesionales de la salud, especialmente aquellos con más experiencia, puedan servirse de las nuevas tecnologías para mejorar la atención a los pacientes. Los expertos anticipan que la escasez de profesionales sanitarios, más allá de sus habilidades tecnológicas, se agravará en las próximas décadas, y consideran que la telemedicina puede ayudar a mitigar este problema. Aunque la tecnología debe estar disponible y ser accesible tanto para los profesionales como para los pacientes.

Una de las tecnologías más transformadoras es la inteligencia artificial, que ya está demostrando su utilidad para el diagnóstico de ciertas enfermedades, aunque todavía debe evolucionar para expandirse a nuevos ámbitos. En este progreso será fundamental mejorar los conjuntos de datos obtenidos, logrando una mayor solidez, y optimizar los algoritmos que analizan la información.

La IA ofrecerá nuevas capacidades para el diagnóstico de enfermedades en los hospitales, pero tiene un gran potencial en el ámbito de la telemedicina, proporcionando información valiosa obtenida del análisis de los datos recopilados por los dispositivos de monitorización remota. Para lograrlo, los proveedores de tecnología deberán trabajar con la industria sanitaria y los reguladores, impulsando la creación y adopción de estándares válidos y buscando fórmulas que permitan construir un ecosistema de telemedicina viable.

Posibilidades más allá de la telemedicina

El uso de tecnologías digitales en el sector de la salud trasciende el ámbito de la telemedicina y la mejora de atención en los centros sanitarios. El principal ejemplo está en la industria farmacéutica, que puede obtener un gran valor en la información obtenida de los pacientes. Esta permitiría reducir el personal necesario para monitorizar a los sujetos de ensayos clínicos y también el tiempo dedicado a procesar la información. Los expertos de Forbes comentan que en el próximo año se verá un avance significativo hacia la descentralización de los ensayos clínicos y la adopción de modelos híbridos, en los que los pacientes participarán en persona y desde sus hogares.

Aunque en este caso también será necesario establecer estándares y metodologías que convenzan a una industria que no hace cambios sin estar segura de que son los adecuados. Por ello, no se esperan cambios radicales en el modelo de ensayos clínicos, pero sí un avance hacia estas nuevas formas de aprovechar la tecnología para acelerar los procesos y reducir los costes.