Reino Unido da el visto bueno a la red satelital de SpaceX

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Aunque las autoridades británicas han dedicado importantes recursos para rescatar a la empresa nacional OneWeb, dedicada a las redes satelitales, también han concedido permiso a SpaceX para operar en el país. Desde finales de año, la empresa de Elon Musk ha empezado a ofrecer servicios de banda ancha satelital en Reino Unido, proporcionando conectividad en zonas que hasta ahora estaba desconectadas o con un servicio deficiente.

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El regulador Ofcom de Reino Unido concedió el pasado mes de noviembre la licencia para operar en el país al servicio de banda ancha satelital Starlink, de SpaceX, y actualmente la compañía ya cuenta con diversos clientes, que se suman a los que ya tienen en Estados Unidos o Canadá, donde su despliegue ha seguido un buen ritmo a lo largo del año pasado. Esto sucede poco después de que el gobierno británico decidiese rescatar OneWeb, la única empresa que hasta ahora planteaba una competencia seria a la empresa de Elon Musk, que se encontraba en dificultades financieras.

Considerando que esta firma de UK logrará sacar adelante su proyecto, Reino Unido contaría con dos servicios diferentes de banda ancha satelital, cuyo target será principalmente localizaciones públicas y privadas remotas, donde hasta ahora no llegan las redes de alta velocidad. Esto incluye poblaciones remotas, explotaciones agrícolas y ganaderas, operaciones de minería y áreas de transporte marítimo y aéreo tradicionalmente desconectadas de las redes convencionales.

Como han informado recientemente desde el medio Business Insider, las personas que se inscribieron en la prueba realizada por SapceX, denominada ‘Better tan nothing Beta’, ya han recibido el kit de conexión de Starlink, con un costo inicial de 439 libras, y una suscripción mensual de 84 libras. Hasta ahora, hay usuarios que han reportado velocidades de conexión 85 Mbps de media, en zonas donde las redes convencionales solo ofrecen 0,5 Mbps.

Esto parece estar convenciendo a los usuarios, que hasta ahora no podían utilizar aplicaciones de alto consumo de datos, como las de videoconferencia o streaming, y sienta las bases de una futura expansión en el ámbito de Reino Unido, que podrían extenderse al resto de Europa. La compañía ya ha mostrado su interés en operar en ciertos países de la Unión Europea, como Alemania o Grecia, pero cabe esperar que busquen una aprobación para toda la UE.

Mientras tanto, esta y otras empresas de la industria emergente de banda ancha satelital están encontrando oposición en ciertas regiones, como es el caso de Rusia, donde el gobierno está tratando de vetar cualquier iniciativa extranjera. La última medida que se ha dado a conocer es que las autoridades multarán a quien use los servicios de Starlink, un servicio que se escapa completamente del control férreo que han establecido a las comunicaciones vía Internet.

Mientras el gobierno avanza en la creación de su propia infraestructura de Internet, controlada absolutamente por el Estado, también ha anunciado planes para desarrollar una red nacional de banda ancha satelital, denominada Sphere. Aunque por ahora esta iniciativa no cuenta con los recursos necesarios para avanzar a un ritmo tan rápido como el de las empresas más consolidadas en la industria, y muchos dudan de que Rusia pueda construir una red que sea funcional y rentable a la vez. Estos e debe a que el coste estimado para el desarrollo y despliegue de esta red en el país se estima en unos 20.000 millones de euros, una cifra que supera de largo el presupuesto de la agencia espacial del país, que es de unos 2.400 millones de euros anuales.