Las tecnológicas americanas enfrentan fuertes vientos en contra en Europa

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Europa GDPR

Tras un tiempo de grandes turbulencias, las autoridades europeas están lanzando regulaciones más proteccionistas que van a afectar seriamente a las empresas tecnológicas norteamericanas que operan en la región. Por ello, la UE acaba de advertir a estas empresas que se enfrentan a posibles multas o interrupciones totales en sus operaciones si no acatan las leyes europeas, una política que solo va a tomar fuerza en los próximos años.

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La era Donald Trump ha finalizado y Europa está empoderándose finalmente en el ámbito de lo digital. Tras iniciativas legisladoras como el lanzamiento de la GDPR, que ha servido como ejemplo de protección de los derechos de los ciudadanos a nivel mundial, ahora se anticipan nuevos cambios. El más importante es que las autoridades de la UE se preparan para lanzar regulaciones más estrictas contra las grandes empresas tecnológicas, y que van a endurecer sus medidas punitivas contra las organizaciones que no respeten las leyes.

En este sentido, se ha presentado el borrador de la Ley de Servicios Digitales (DSA), y de la Ley de Mercados Digitales (DMA), que otorgarán a los reguladores europeos una serie de poderes que les permitirán controlar las actividades de las empresas tecnológicas, especialmente de las más grandes. Y, como advierte el jefe digital de la UE, Thierry Breton, estas nuevas leyes pueden tener consecuencias muy graves para las empresas que no las respeten a rajatabla.

Esto está especialmente dirigido contra los gigantes tecnológicos estadounidenses, que tienen la hegemonía de muchos servicios digitales como la nube, las aplicaciones empresariales, el comercio electrónico o las redes sociales. En este sentido Bretón advirtió el pasado miércoles a estas empresas que si no respetan las leyes europeas se enfrentan a cuantiosas multas, órdenes para cambiar sus prácticas o, incluso, podrían verse obligados a separar sus negocios dentro de Europa para que sigan las leyes de la UE.

Como han informado desde Reuters, la DSA obligará a las empresas de tecnología a explicar cómo funcionan sus algoritmos, abrir sus archivos publicitarios a reguladores e investigadores y a esforzarse más por combatir problemas como el discurso de odio, el contenido dañino o los productos falsificados dentro de sus plataformas. Por otro lado, la DMA impondrá una serie de requisitos a las grandes tecnológicas, como compartir ciertos tipos de datos con sus rivales comerciales y con los reguladores, y prohibirá ciertas prácticas hasta ahora comunes, como favorecer sus propios servicios para minar las posibilidades de la competencia.

Para dar una muestra de hasta qué punto serán serias estas leyes, Breton explicó la firma en que se sancionará a las empresas que incumplan la normativa. Dijo que “empezamos con una multa, luego tienes una multa más grande, luego puedes tener un remedio temporal, remedios específicos, luego puedes tener al final del día, lo que también tenemos en las reglas de competencia, separación estructural”.

Comentó que estas nuevas leyes no tienen como objetivo una separación estructural de estos negocios dentro de la UE, pero se trata de asegurar que las autoridades cuentan con herramientas para actuar contra prácticas que vayan en contra de la ley y de los derechos de los ciudadanos y las empresas europeas. Además, explicó que las nuevas leyes podrían obligar a informar previamente a la Comisión Europea de cualquier intento de adquisición de compañías europeas. Dijo que “es posible que tengan la obligación de simplemente informarnos lo que quieren hacer, y luego veremos si cumple con todas sus obligaciones”.

Estas nuevas leyes propuestas por la Comisión Europea endurecerán las condiciones ventajosas que tienen actualmente las grandes tecnológicas dentro de Europa, pero aún deben ser aprobadas. Para ello se requerirá una intensa negociación con los países miembros y el Parlamento Europeo, lo que podría introducir cambios que todavía no se pueden anticipar. Según los expertos, esto podría llevar más de un año, y mientras tanto Europa se enfrentará a presiones de estas empresas y de Estados Unidos, que generalmente apoya a sus grandes corporaciones en mercados extranjeros.